martes, 30 de agosto de 2011

Pruebas de la Crucifixión de Cristo


Sepulcro de Jesús



CRUCIFIXIÓN

crucifixion.jpg (10376 bytes)Mucho antes de la Era Cristiana se inventó una atroz forma de ejecución considerada maldita, a la que luego se llamó CRUCIFIXIÓN. Originalmente esta tortura, junto con la horca, fueron denominadas "árbol siniestro". No fue un invento de los romanos exclusivamente para sacrificar a Jesucristo, como muchos creen. Arqueólogos e historiadores concuerdan que su origen es Asiático, específicamente Persa. En el Imperio Romano la muerte por Crucifixión era reservada para los criminales más sucios, crueles y despreciados. Un condenado a muerte que pudiese probar que tenía la ciudadanía Romana, podía disfrutar del "privilegio" de ser decapitado, ejecución más digna, rápida y "humanitaria" que la agonía lenta e insoportable de la crucifixión.

Procedimiento para un condenado a crucifixión

El reo tenía que cargar hasta el lugar de su ejecución, un leño horizontal amarrado a su cuerpo (casi siempre un pino llamado "stipes") de 1.90 m. ó 2.00 m.

Cuando llegaban, al lugar designado era izado en el "patibulum" (parte vertical de la cruz que podía ser un tronco colocado o un árbol especialmente podado), utilizando cuerdas que pasaban por encima de ese tronco.

Cuando el reo estaba izado se fijaban los troncos, "Stipes" y "Patibulum" (en ese momento era cuando tomaban la forma que hoy llamamos CRUZ). Se clavaban los pies, uno delante del otro con las piernas un poco dobladas, luego les rompían las piernas a la altura de las rodillas para que no pudieran sostener el cuerpo. Mientras que los brazos eran fijados por clavos que atravesaban las muñecas. Así se dejaba al crucificado morir lentamente de hambre, sed, insolación, dolor, asfixia, etc.

Las cruces no eran muy altas y los reos más fuertes podían tardar entre 3 y 5 días en morir. Durante este tiempo, los crucificados eran atacados por las alimañas, quienes devoraban sus extremidades inferiores. Con el tiempo, en un acto de "misericordia", las cruces fueron hechas mas altas.

Autopsia a un Crucificado

Los médicos forenses dicen que el cuerpo humano en esta situación sufre una asfixia gradual, y para obtener aire, el crucificado debía levantarse a la fuerza apoyándose dolorosamente sobre los clavos, que al mismo tiempo desgarran la carne y los nervios del antebrazo. Cada esfuerzo para respirar una vez más representaba para su cuerpo otra caída sobre los brazos, al no poder sostenerse sobre las piernas que estaban rotas. Luego de un rato, el reo muere de asfixia con los pulmones destrozados.

El "caso" Jesús

Los más grandes historiadores y teólogos de todos los tiempos concuerdan en que la crucifixión de Cristo fue una muy distinta a las acostumbradas. El único muerto en cruz del cual se tiene constancia histórica, que fue azotado, coronado de espinas, golpeado y humillado antes de su crucifixión, es JESÚS DE NAZARET (y existen muchas evidencias de otros crucificados).

Los libros de Mateo:27, Marcos:15, Lucas:23, y Juan:19, relatan como fue todo el preámbulo a la muerte de Cristo. El Doctor C. Davis Truman hace una descripción médica exacta de la agonía y muerte de Jesús en uno de sus conocidos escritos (les recomiendo leerla)

La cruz desde sus orígenes ha sido creada como un símbolo de una muerte considerada maldita. En la antigüedad las cruces eran exhibidas para intimidar al pueblo y recordarles cuan miserable podía ser su muerte. La pregunta es ¿porque las exhiben ahora? Sencillamente para recordar el inmerecido sufrimiento de Jesús por amor a ti y a mi. El verdadero triunfo está en la realidad de su resurrección.

¿Cuántos están dispuestos a morir en una cruz por lo que creen? La próxima vez que pases frente a una cruz, sabrás su verdadero sentido, su significado, su porqué. Y te sentirás infinitamente agradecido por aquella entrega de Amor que nadie mas haría por ti.




Crucifixión

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Crucifixión de San Pedro, por Caravaggio.

La crucifixión es un método antiguo de ejecución, donde el condenado es atado o clavado en una cruz de madera o entre árboles o en una pared, y dejado allí hasta su muerte.

Esta forma de ejecución fue ampliamente utilizada en la Roma Antigua y en culturas vecinas del mediterráneo; métodos similares fueron inventados por el Imperio persa.[1]

La crucifixión fue utilizada por los romanos hasta 337, después de que la religión cristiana fue legalizada en el impero romano en el 313 favorecida por el emperador Constantino, pero antes de que se convirtiera en la religión oficial del imperio.

Detalles de la crucifixión


La crucifixión raramente se utilizaba por razones simbólicas o rituales fuera de la cristiandad, era usualmente utilizada para exponer a la víctima a una muerte particularmente lenta, horrible (para disuadir a la gente de cometer crímenes parecidos) y pública, utilizando todos los medios necesarios para su realización. Los métodos de la crucifixión variaban considerablemente con el lugar y el tiempo donde se efectuaban.

Las palabras griega y latinas que corresponden a “crucifixión” se aplicaban a formas diversas de ejecución dolorosa, desde empalar en una estaca, clavarlos en un árbol, o en poste (lo que algunos llaman “crux simple” o “cruz simple").

Antes de la crucifixión, los romanos acostumbraban a dar latigazos (flagelar) al reo. Luego, y durante el trayecto hasta el lugar de ejecución, el condenado era obligado a cargar el travesaño en sus propios hombros (lo cual seguramente agravaba las heridas que ya habrían sufrido por la flagelación a que habían sido sometidos). El historiador romano Tácito documenta que la ciudad de Roma tenía un lugar específico para llevar a cabo las ejecuciones, un área especialmente destinada para la crucifixión, situado afuera de la puerta de Esquilino.

Una cruz completa se estima que pesaría alrededor de los 135 kilogramos pero la viga transversal solo pesaría entre 35 y 50 kilogramos.

La persona muchas veces era atada al patíbulo por medio de cuerdas, pero el uso de clavos se documenta por varias fuentes, como en el caso de Flavio Josefo, donde sostiene que en la Gran Revuelta Judía (70 DC) “los soldados enfurecidos, clavaban a los que eran capturados, unos tras otros a las cruces” como se evidencia en el evangelio de Juan (Juan 20:25). Algunos objetos, como los clavos, que se utilizaban en las ejecuciones eran vistos como amuletos.

Instrumento de ejecución

Tipos de Cruces por Justus Lipsius
Crucifixión de Jesús[2]
Crucifixión de Jesús[2]

La forma del instrumento empleado en las crucifixiones podía ser de distintas formas. Josefo describe múltiples torturas y posiciones en que Tito crucificó a los rebeldes durante la revuelta de Jerusalén (año 70 d. C.).

[Dicho historiador judío Flavio Josefo escribió que los soldados romanos “fuera de si -de rabia y odio- se divertían clavando a sus prisioneros en diferentes posturas (allon allói skjémati)”.[3] ]

En ocasiones al reo se lo fijaba tan sólo a una estaca vertical, llamada en latín “cruz simplex” o “palus”. Esta era la construcción disponible más sencilla de torturar y matar a los criminales. Sin embargo, frecuentemente se utilizaban travesaños de madera atados en la parte superior del poste o estaca formando una T (crux commissa) o justo debajo de la parte superior, como la forma más familiar entre los cristianos (crux immissa). Otras formas comunes eran en forma de X o de Y.

Los escritos más antiguos que relatan la crucifixión del Cristo describen la forma de la cruz en forma de la letra T (la letra griega tau) o compuesta de un poste (stipes o palus), con un travesaño (patibulum) sujetado por medio de una clavija en la parte superior.

Plauto (254-184 A.C.) muestra inequívocamente en sus citas que al condenado se le fijaban sus brazos en el patíbulo: “Sospecho que usted está condenado a morir fuera de las puertas, en esa posición: Con las manos extendidas y clavadas al patíbulo”. (Miles Gloriosus, 359-360).

Dionisio de Halicarnaso (primer siglo A.C.) describe esta antigua práctica: “Los hombres quienes se les ordena llevar al esclavo a su castigo, habiendo extendido sus manos las atan a un pedazo de madera extendido por su pecho y hombros hasta sus muñecas, siguiéndolo, desgarrando su desnudo cuerpo por los latigazos” (Antigüedades Romanas, 7.69.1-2).

Séneca (c. 4 A.C. al 65 D.C.) también refiere:

Aunque ellos se esfuerzan por soltarse de sus cruces---esas cruces a que cada uno de ellos está clavada cada una de sus propias manos—sin embargo ellos, cuando fueron traídos al castigo los suspendieron a cada uno en un solo stipes; pero éstos otros que trajeron sobre si su propio castigo se les extiende sobre tantas cruces como se desea. Aún ellos son calumniadores e ingeniosos apilando insultos sobre otros. ¡Yo podría creer que ellos eran libres de hacerlo, ya que algunos de ellos llegaron hasta a escupir sobre los espectadores desde sus propios patíbulos!
De Vita Beata, 19.3

Localización de los clavos

En la cultura popular existe la creencia (posiblemente derivada de leer literalmente la descripción del evangelio de Juan de que las heridas de Cristo estaban “en las manos”),[4] de que el condenado era clavado en las manos, sin embargo documentos históricos refieren que los clavos estaban en las "χείρ", palabra griega que generalmente se traduce como mano, que se refiere desde brazo hasta mano, mientras que si se quiere describir específicamente la mano se escribe "ἄκρην οὔτασε χεῖρα".

Una posibilidad que no requiere que además hubiese sido atado es de que los clavos se insertaron justo debajo de las muñecas, entre los dos huesos del antebrazo (el radio y el cúbito). Los clavos también pudieron haber sido colocados a través de la muñeca, en el espacio entre los huesos del carpo. La palabra utilizada en los evangelios χείρ traducida como “mano” es utilizada también en Hechos 12:7 donde se narra que las cadenas de Pedro cayeron de “sus manos” siendo que éstas debieron de estar colocadas en sus muñecas. Esto muestra que el uso semántico de χείρ es mucho más amplio que el español mano o el inglés hand, y puede que los clavos estuviesen localizados en la muñeca.

Un experimento realizado por un documental del canal de National Geographic titulado “Quest For Truth: The Crucifixion” (Búsqueda de la verdad: La crucifixión) mostró que una persona puede ser suspendida por la palma de su mano. Clavar los pies a un lado de la cruz libera esfuerzo en las muñecas depositando la mayor parte del peso en la parte baja del cuerpo. Otra posibilidad sugerida por Frederick Zugibe es de que los clavos pudieron haber sido colocados entrando en la palma, en la base del dedo pulgar y salió por la muñeca, pasando por el túnel carpiano.

Una ménsula atada en la cruz, probablemente para quitar el peso del cuerpo de las muñecas es incluida constantemente en representaciones de la crucifixión de Jesús, pero esto no es mencionado en fuentes antiguas. Estas, sin embargo, documentan un pequeño asiento en la parte frontal de la cruz.

Causas de la muerte

El martirio de san Felipe, por José Ribera, Museo del Prado, Madrid.

El tiempo necesario para alcanzar la muerte va de horas hasta varios días, dependiendo exactamente del método empleado, el estado de salud de la persona crucificada y circunstancias ambientales.

Una teoría atribuida al cirujano Pierre Barbet[5] establece que la causa típica de la muerte es la asfixia. Cuando todo el peso del cuerpo es soportado por los brazos estirados, el condenado tendría severos problemas para inhalar, debido a la hiper-expansión de los pulmones. El condenado tendría entonces que empujarse hacia los brazos para facilitar la respiración. En efecto, los verdugos encargados de la ejecución podían romper las piernas de los condenados después de que estos estuvieran algún tiempo en la cruz para agilizar la muerte. Una vez desprovistos del soporte de las piernas e imposibilitados a levantar su cuerpo, los condenados morían en cuestión de minutos. Si la muerte no venía por hipoxia, podría venir por múltiples razones, como shock físico causado por los azotes que precedían la crucifixión, el mismo enclavamiento, deshidratación, cansancio extremo, etc.

Experimentos realizados por Frederick Zugibe han revelado que, cuando alguien se encuentra suspendido con los brazos de 60° a 70° desde la vertical, los individuos tienen menor dificultad para respirar, pero experimentan un dolor e incomodidad que crece rápidamente. Esta correspondería a la crucifixión empleada por los romanos como método para propinar una prolongada, agonizante y humillante muerte. Zugibe asegura que romper las piernas para agilizar la muerte tal como se menciona en Juan 19:31-32 era utilizado como “golpe de gracia” causando un shock traumático severo o causando embolia grasa. La crucifixión realizada en una estaca, con los brazos sobre la cabeza, precipitaría la asfixia si no se tuviese algún apoyo o una vez que las piernas fuesen rotas.

Era posible, sin embargo, sobrevivir a la crucifixión y existen registros de algunos sobrevivientes. El historiador Josefo describe que encontró a dos de sus amigos crucificados. Él rogó por ellos y se les concedió el indulto, uno de ellos murió y el otro logró recuperarse. Josefo no brinda detalles del método o duración de la crucifixión antes del indulto.[cita requerida]

[editar] Evidencia arqueológica de crucifixiones antiguas

Además de las referencias de la crucifixión que nos brinda el historiador Flavio Josefo, así como otras fuentes, sólo existe un descubrimiento arqueológico de un cuerpo crucificado que data del Imperio romano alrededor de la época de Jesús, descubierto en Jerusalén en 1968. No es de extrañar que sólo se haya encontrado un descubrimiento, ya que los cuerpos de los sentenciados se mantenían en la cruz y por lo tanto no se preservaban. La única razón por lo que se conservó este cuerpo fue gracias a que la familia del sentenciado le dio a este individuo en particular un entierro tradicional.

Los restos fueron encontrados accidentalmente en osario con el nombre del crucificado en él, “Yehohanan, hijo de Hagako I”. El profesor Nicu Haas, un antropólogo de la Universidad Médica Hebrea en Jerusalén, examinó este osario y descubrió que un clavo atravesaba el talón en uno de sus costados, indicando que el hombre había sido crucificado. La posición de la perforación del clavo, en uno de sus costados indica que sus pies se clavaron a la cruz por los costados. Algunas opiniones son que los pies se clavaron juntos y de lado al frente de la cruz o que se clavaron uno al lado izquierdo de la cruz y el otro al lado derecho. La punta del clavo tenía fragmentos de madera de olivo indicando que había sido ejecutado en una cruz hecha de madera de olivo o sobre un árbol de esta misma especie. Dado que los árboles de olivo no son muy altos, esto sugeriría que esta persona fue crucificada a la altura de los ojos del observador. Adicionalmente, una pieza de madera de acacia fue encontrada entre los huesos y la cabeza del clavo, presumiblemente utilizada para mantener los pies clavados y que éste no los pudiera deslizar a través del clavo. Tenía fracturadas las rodillas y las tibias, hecho infligido probablemente para acelerar su muerte. Se piensa que en tiempos del Imperio romano el acero era bastante caro, por lo que se retiraban los clavos de los muertos para reducir costos, lo que ayudaría a explicar porque sólo se encontró un clavo, que se encontraba doblado de la punta de tal manera que no pudiese ser retirado.

El profesor Haas también encontró un rayón en la cara interior del radio del brazo derecho, cerca de la muñeca. Dedujo por la forma del rayón en el hueso, así como que los huesos de la muñeca se encontraban intactos que el clavo fue introducido en el antebrazo de esa forma.

Historia de la Crucifixión

Antes de Roma

Probablemente se originó con en Asiria; fue utilizado este método sistemáticamente por los persas durante el siglo VI AC. Alejandro Magno copió este sistema y lo introdujo en los países del este del Mediterráneo en el siglo IV AC, y los fenicios lo introdujeron en Roma en el siglo III AC. El uso de éste método era prácticamente nulo antes de la era pre-helénica. La crucifixión en alguna de sus variantes también se utilizaba en el Imperio aqueménida, los griegos, cartagineses, los macedonios. Hay evidencias de que los piratas capturados eran crucificados en el puerto de Atenas alrededor del siglo VIII DC.

Algunos teólogos cristianos, empezando por Pablo de Tarso, han interpretado una alusión a la crucifixión en el Deuteronomio 21:22-23, aquí se refiere a “ser colgado de un árbol”, pero puede también ser asociado con linchamiento o ahorcamiento tradicional. Sin embargo, la ley judía antigua permitía cuatro métodos de ejecución: apedreamiento, hoguera, estrangulamiento y decapitación. La crucifixión estaba prohibida en la ley antigua judía.

Se cree que Alejandro Magno ejecutó a 2000 sobrevivientes del sitio de la ciudad fenicia de Tiro, así como al doctor que no pudo salvar la vida de su amigo Hefestión. Algunos historiadores aseguran que Alejandro también crucificó a Calístenes, su historiador y biógrafo oficial, por objetar su adopción de la ceremonia persa de adoración real.

En la ciudad hispana de Cartago Nova, la crucifixión fue establecida como método de ejecución, que pudo haber sido aplicada a los generales que sufrían una gran derrota.

Imperio romano

De acuerdo a algunas personas, se pudo haber desarrollado de la antigua costumbre del arbori suspendere, colgar de un arbor infelix (árbol infortunado) dedicado a los dioses del mundo de las tinieblas, pero el profesor William A. Oldfather escribió un detallado estudio refutando la idea que este castigo no involucraba ninguna forma de ahorcamiento o de cualquier otro para causar la muerte, además de que asegura que el arbor infelix era dedicado a dioses particulares. Tertuliano menciona en el siglo primero DC algunos casos donde los árboles eran usados en la crucifixión, pero Séneca el Joven utilizó antes la frase infelix lignum (madera infortunada) para referirse al patíbulo o a la cruz completa.

De acuerdo a otras personas, tal parece que los romanos aprendieron la crucifixión de los cartagineses.

La crucifixión era utilizada para esclavos, rebeldes, piratas y para enemigos y criminales odiados. Es por esto que la crucifixión era considerada como la forma más vergonzosa y desafortunada de morir. Era común que los grupos de ejecución estuvieran compuestos de cuatro soldados y un centurión, y que estos pudieran reclamar los bienes de la víctima como parte de su salario (expollatio). Los ciudadanos romanos condenados usualmente estaban exentos de morir crucificados (como los nobles estaban exentos de morir colgados, que morían más honorablemente por decapitación) excepto por crímenes mayores en contra del estado, tal como alta traición.

Sobre el reo solía fijarse un "titulus" (gr.: Titlos) o inscripción del cargo.[6]

Crucifixiones masivas notorias se llevaron a a cabo durante la Tercera Guerra Servil en el 73-71 AC (la rebelión bajo el liderazgo de Espartaco), otras guerras civiles romanas en el siglo segundo y primera AC y en la destrucción de Jerusalén en el 70 DC. Josefo narra a romanos crucificando a la gente en las paredes de Jerusalén, cuenta también que los romanos crucificaban a los criminales en distintas posiciones. En la crucifixión, al estilo romano, los condenados sufrían una muerte lenta por sofocación. El cuerpo era mantenido allí para que fuera devorado por los buitres y otras aves.

La meta de la crucifixión romana no era solamente para matar al criminal, sino también para mutilar y deshonrar el cuerpo del condenado. En culturas antiguas, una muerte honorable requería del entierro, dejar el cuerpo en la cruz así como mutilar y evitar su entierro era una gran deshonra.

Bajo la práctica penal de la Roma antigua la crucifixión también exhibía en estatus social bajo del criminal. Era la peor muerte imaginable, reservada originalmente para esclavos, de ahí que Séneca lo llamaba supplicium servile y más tarde extendido a libertos de las provincias (“humildes”). Los ciudadanos de la sociedad romana casi nunca eran sujetos a penas capitales, sino que eran apresados o exiliados. Josefo menciona que judíos de alto rango también eran crucificados, pero era para mostrar que su estatus elevado había sido quitado. El control sobre el propio cuerpo era vital en culturas antiguas. La pena capital quitaba ese “auto control” al mismo tiempo que denotaba la pérdida del estatus y el honor. Los romanos continuamente rompían las piernas de los condenados para acelerar su muerte y evitar su entierro.

Un cruel preludio eran los azotes, que ocasionaban que el condenado perdiera una gran cantidad de sangre y tuvieran un estado de shock. El convicto usualmente tenía que cargar el travesaño horizontal (el patíbulo en latín) al lugar de la ejecución, pero no necesariamente la cruz completa. La crucifixión era generalmente llevada a cabo por brigadas especiales, que consistía en un centurión y cuatro soldados. Cuando la ejecución se efectuaba en el lugar establecido, el travesaño vertical (o poste) generalmente se encontraba clavado en el piso permanentemente. Generalmente los condenados eran desnudados.

Los clavos eran de acero, con puntas de entre 13 y 18 centímetros de largo aproximadamente con una cabeza cuadrada de 1 centímetro aproximadamente. En algunos casos los clavos eran recogidos y utilizados como amuletos para sanar enfermedades. El emperador Constantino, abolió la crucifixión en el Imperio romano al final de su reinado.


Crucifixión de Jesús


La crucifixión de Jesús de Nazaret es un hecho narrado en los Evangelios, que relata la muerte de Cristo en el Gólgota.

Tras su detención, Jesús fue llevado al palacio del sumo sacerdote Caifás (según el Evangelio de Juan, fue llevado primero a casa de Anás, suegro de Caifás). Allí fue juzgado ante el Sanedrín. Se presentaron falsos testigos, pero como sus testimonios no coincidían no fueron aceptados. Finalmente, Caifás preguntó directamente a Jesús si era el Mesías, y Jesús dijo: «Tú lo has dicho». El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras ante lo que consideraba una blasfemia. Los miembros del Sanedrín escarnecieron cruelmente a Jesús.[1] En el Evangelio de Juan, Jesús fue llevado primero ante Anás y luego ante Caifás. Sólo se detalla el interrogatorio ante Anás, bastante diferente del que aparece en los sinópticos.[2] Pedro, que había seguido a Jesús en secreto tras su detención, se encontraba oculto entre los sirvientes del sumo sacerdote. Reconocido como discípulo de Jesús por los sirvientes, le negó tres veces —dos según el Evangelio de Juan—, como Jesús le había profetizado.[3]

A la mañana siguiente, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, el prefecto-procurador romano. Tras interrogarle, Pilato no le halló culpable, y pidió a la muchedumbre que eligiera entre liberar a Jesús o a un conocido bandido, llamado Barrabás. La multitud, persuadida por los príncipes de los sacerdotes, pidió que se liberase a Barrabás, y que Jesús fuese crucificado. Pilato se lavó simbólicamente las manos para expresar su inocencia de la muerte de Jesús.[4]

Jesús fue azotado, lo vistieron con un manto rojo, le pusieron en la cabeza una corona de espinas y una caña en su mano derecha. Los soldados romanos se burlaban de él diciendo: «Saludos, rey de los Judíos».[5] Fue obligado a cargar la cruz en la que iba a ser crucificado hasta un lugar llamado Gólgota, que significa, en arameo, «lugar del cráneo». Le ayudó a llevar la cruz un hombre llamado Simón de Cirene.

Dieron de beber a Jesús vino con hiel. Él probó pero no quiso tomarlo. Tras crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestiduras. En la cruz, sobre su cabeza, pusieron un cartel en arameo, griego y latín con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el Rey de los Judíos", que a menudo en pinturas se abrevia INRI, —«Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum», literalmente «Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos»—. Fue crucificado entre dos ladrones.[6]

Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó: «Eloí, Eloí, lamá sabactani», que en arameo significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», según los evangelios de Mateo y Marcos.[7] Las palabras finales de Jesús difieren en los otros dos evangelios.[8] También hay diferencia entre los evangelios en cuanto a qué discípulos de Jesús estuvieron presentes en su crucifixión: en Mateo y Marcos, son varias de las mujeres seguidoras de Jesús; en el Evangelio de Juan se menciona también a la madre de Jesús y al "discípulo a quien amaba" (según la tradición cristiana, se trataría del apóstol Juan, aunque en el texto del evangelio no se menciona su nombre). Jesús de Nazaret dice “Todo esta Cumplido”, “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” y expiro.

Detalles de la crucifixión de Cristo

Según unos Evangelios, el sumosacerdote Caifás y sus allegados, y según otros el Tribunal Supremo Judío (Sanedrín), lo entregó en manos de los romanos luego de condenarle por blasfemia[9] [10] [11] A pesar de lo anterior, Jesús fue condenado a morir en la cruz bajo el cargo de sedición, al considerarse que se había proclamado rey, por la aplicación de la Lex Iulia Lesae Maiestatis.

Antes de su ejecución se efectuó en Cristo el cruel preludio de la flagelación. Una revista de la Asociación Médica Estadounidense, “The Journal of the American Medical Association” describe así la práctica romana: “Por lo general el instrumento que se usaba era un látigo corto (flagelo, flagra horrible) con varias tiras de cuero sueltas o trenzadas, de largo diferente, que tenían atadas a intervalos bolitas de hierro o pedazos afilados de hueso de oveja [...] Cuando los soldados romanos azotaban vigorosamente vez tras vez la espalda de la víctima, las bolas de hierro causaban contusiones profundas, y las tiras de cuero con huesos de oveja cortaban la piel y los tejidos subcutáneos. Entonces, a medida que se seguía azotando a la víctima, las heridas llegaban hasta los músculos esqueléticos subyacentes y producían tiras temblorosas de carne que sangraba”. No se sabe cuantos latigazos recibió Cristo, pues según la costumbre judía solo se daban 39 golpes, mientras que los romanos solían flagelar mucho más. La humillación de Cristo, lo que incluyó una corona de espinas, así como golpes, parece seguir una costumbre de las legiones que escogían a un esclavo en las saturnales de fin de año, para vestirlo de rey, humillarlo y luego sacrificarlo.

Patibulum.jpg

A diferencia del arte cristiano y de ciertas películas cinematográficas, el reo tan solo cargaba una viga de 1,5 a 2 m de largo y de no más de 35 a 50 kg de peso, sobre ambos hombros, a manera de yugo, llamada patíbulum, antenna o furca, la cual solía usarse de viga transversal. Pues una cruz clásica completa se estima que pesaría alrededor de 110 a 135 kg, haciéndose imposible que un hombre debilitado por la tortura pudiera cargarla.[12] [13] En los evangelios se describe como se carga la cruz diciendo que es “alzada (αρατω [arato])” del suelo, lo que parece referirse a la costumbre romana de cargar el patíbulum sobre ambos hombros.[14] ; [15] . La concepción popular cristiana de Jesús cargando la cruz entera sobre uno de sus hombros se presenta bastante tarde en el arte cristiano. La representación más antigua conocida, es cerca del 430 d. C. [16] La confusión deriva de que la palabra griega para cruz (stauros) también es usada en las fuentes clásicas para referirse a cualquier parte constituyente de la misma, y no necesariamente a la cruz completa.[17]

Sobre el reo solía fijarse un "titulus" (gr.: Titlos) o inscripción del cargo.[18]

Era común que los grupos de ejecución estuvieran compuestos de cuatro soldados y un centurión, y que estos pudieran reclamar los bienes de la víctima como parte de su salario (expollatio).

También, a diferencia de lo representado tradicionalmente en el arte cristiano, el profesor Josef Zias, antropólogo de la Universidad Rockefeller y ex curador del Departamento de Antigüedades y Museos de Israel, cree que las crucifixiones en Judea no habrían sido en cruces muy altas, en vista de que la madera más disponible para ejecuciones sería la de olivo y estos árboles no son muy altos, lo cual sugeriría que las personas eran crucificadas “a la altura de los ojos del observador”.[19]

En tiempos de Jesucristo, los soldados romanos bebían un vino flojo, ácido o amargo, conocido en latín como "acetum (vinagre)", o, cuando estaba diluido con agua, "posca". Probablemente esta fue la bebida que se le ofreció a Jesús mientras estaba en la cruz. Según unos evangelios, él rehusó el vino agrio mezclado y drogado con mirra (o hiel) que se le presentó para aliviar su sufrimiento. Algunos piensan que este licor era preparado por las mujeres de Jerusalén para aliviar los dolores de las víctimas de crucifixión, y que los romanos aceptaban esto por condescendencia.[20] Sin embargo, otros dicen que, poco antes de expirar, aceptó vino agrio puro de una esponja que le acercaron a la boca.[21]

El Evangelio de Juan,[22] dice que a Jesús le clavaron las manos, sin embargo, la palabra griega para mano, usada en el evangelio, es "χείρ (kjeír)", que se refiere tanto al antebrazo como a la mano. Esta palabra utilizada en los evangelios traducida como “mano” es utilizada también en Hechos de los Apóstoles[23] donde se narra que las cadenas de Pedro cayeron de “sus manos” siendo que éstas debieron de estar colocadas en sus muñecas. Debido a esto, el doctor Frederick Zugibe, ex jefe médico forense del condado de Rockland, Nueva York, cree que los clavos pudieron haber sido colocados entrando en la palma, en la base del dedo pulgar y saliendo por la muñeca, pasando por el túnel carpiano.[24]

Única evidencia antropológica encontrada en 1968, sobre una crucifixión.

Respecto a como pudieron fijarse los pies de Cristo en la cruz, los restos encontrados en 1968 en la localidad de "Giv'at ha-Mivtar" (Ras el-Masaref), al norte de Jerusalén, entregan la única pista antropológica concreta jamás encontrada sobre una crucifixión. El arqueólogo V. Tzaferis revisó los restos, encontrando que en el hueso del calcáreo (talón) del pie derecho del difunto aún se encontraba un clavo oxidado. Se trataba de un joven que había sido crucificado entre el año 7 y 66 d. C.[25] El profesor Nicu Haas, antropólogo de la Universidad Hebrea y Escuela de Medicina Hadasha, de Jerusalén, condujo una investigación que examinó los restos. Haas concluyó que los dos talones habían sido clavados por un solo clavo.[26]

Un reexamen posterior del hallazgo, hecho en 1985 por el profesor Joe Zias y el doctor Eliezer Seketes, de la Universidad Hebrea y Escuela de Medicina Hadasha, demostró que el clavo que Haas había supuesto de 17 a 18 cm. de largo, en verdad era de sólo 11,5 cm., con lo que cada pie fue clavado de manera independiente a cada lado de la cruz. Adicionalmente, una pieza de madera de acacia fue encontrada entre los huesos y la cabeza del clavo, presumiblemente utilizada para mantener los pies clavados y que éstos no se deslizaran a través del clavo.[27] Bien podría haber sucedido así con Jesús. Pero también The International Standard Bible Encyclopedia comenta: “Se ha especulado considerablemente sobre [...] la cantidad exacta de clavos que se usó. En las representaciones más antiguas de la crucifixión los pies de Jesús aparecen clavados por separado (s. V), pero en las representaciones posteriores están cruzados y fijados al palo vertical con un solo clavo”.[28]

Por supuesto, lo anterior solo son posibilidades, ya que los romanos podían ser muy ingeniosos en su crueldad. El historiador Judío Flavio Josefo escribió que durante el asedio de Jerusalén (70 d. C.) los soldados romanos “fuera de si de rabia y odio se divertían clavando a sus prisioneros en diferentes posturas (allon allói skjémati)”.[29]

La tradición cristiana también habla del uso de un posapies o “suppedaneum” para fijar los pies de Cristo, algunos creen ver este tipo de aditamento en el Grafito de Alexámenos, del s. II d. C., posiblemente una de las más antiguas representaciones de la muerte de Cristo. Sin embargo no hay mención en los escritos cásicos de tal supedaneum. Respecto a esto, Justo Lipsio, estudioso del siglo XVI, escribió en su libro “De Cruce Libri Tres”:[30]

“San Agustín escribe a este respecto: ‘La viga vertical de la cruz, que asciende del suelo, en la cual el cuerpo estaba fijado’. ¿Estaba fijado el cuerpo entero? Claro está que solamente los pies estaban fijados al fondo: pero él entiende o bien ‘adjunto’ o ‘apoyado’, aunque no sé si él quiso escribir ‘apoyado’. No obstante, he oído que en dibujos y esculturas antiguas indicios de éste tablón son evidentes: Yo no lo rechazaría precipitadamente, indudablemente no de la cruz de Cristo; pero de otros lo haría con más osadía. ¿Pues qué trazas hay en los antiguos escritos?”

Otro componente sí mencionado en los clásicos es el "sédile" o "asiento". El poste central es el "estipe" o "pallus".

Posibles causas de muerte

Nikolaj Nikolajewitsch, "Crucifixión".

Algunos investigadores han creído que la muerte de Cristo pudo producirse como resultado de una “rotura del corazón”, debido a la historia evangélica del agua y la sangre que fluye de la herida de Cristo.[31] Según ellos, la ruptura cardiaca había estado relacionada a un daño miocárdico previo que podría haber sucedido debido a un golpe en el pecho durante la ejecución. Pero, también el relato sobre la sangre y el agua simplemente podría ser un simbolismo o relato "milagroso" carente de significado forense.[32] [33]

Una teoría de Pierre Barbet[34] establece que la causa típica de la muerte en la cruz era la asfixia.[35] Pues, como todo el peso del cuerpo es soportado por los brazos estirados, el condenado tenía severos problemas para inhalar, debido a la híper-expansión de los músculos intercostales y del pecho. Debido a eso los verdugos solían fracturar las piernas con mazos de hierro si querían acelerar la muerte (crurifragium), pues así la víctima quedaba sin sustento para poder levantarse y seguir respirando. Sin embargo, el doctor F. Zugibe, de la Universidad de Columbia, ha concluido, luego de efectuar varios experimentos en voluntarios desde 1980, que cuando alguien se encuentra suspendido con los brazos de 60° a 70° desde la vertical, aunque se le presentan dificultades en la respiración esta no le resulta imposible. Zugibe asegura que el crurifragium,[36] era utilizado solo como “golpe de gracia”, causando un shock traumático severo o causando embolia grasa, pero de ninguna manera induciendo la muerte por asfixia.

Hoy se cree que la muerte en una cruz podía suceder por múltiples razones, como shock Hipovolémico, debido a la hemorragia causada por los azotes y los clavos;[37] o sepsis generalizada por las heridas infectadas.[38] También podía suceder por la combinación de una serie de otras causas como deshidratación, insolación, cansancio crónico, que eventualmente podían llevar a un paro cardíaco, etc. Por todo ello sería injusto afirmar que la muerte de Jesús fue por una sola causa.[39] [40]

La cruz de Cristo

Es imposible saber a ciencia cierta cual fue la forma de la cruz en que murió Cristo debido al escueto relato que nos brindan los evangelios. Además, las palabras originales usadas en la Biblia para referirse a este instrumento de muerte podían emplearse para referirse a una amplia gama de cruces que fueron utilizadas por los romanos en la antigüedad clásica. La confusión tal vez estriba en el uso cotidiano de la palabra castellana cruz (transliteración del latín crux), que solo nos evoca la idéa de dos líneas rectas intersectas. Así, por ejemplo, hablamos cotidianamente de "un transatlántico crucero", un "traje cruzado", un "cruce de peatones", etc. Pero en un principio la palabra "crux" se usaba para referirse a una amplia gama de formas de ese instrumento de ejecución, lo que incluía cruces con forma de Y, con forma de T, con forma de X, etc. A continuación se exponen las teorías sobre la forma de la cruz de Cristo.

Crux immissa

Crux Immissa, consignada por la tradición cristiana.

La teoría más aceptada es la de la temprana tradición eclesiástica, que consiste en la típica cruz immissa (con el travesaño abajado). El Evangelio de Mateo dice que el ‘‘titulus’’ fue puesto “por encima y arriba” de la cabeza de Jesús.[41] (Gr.: ‘‘Επανó (Epanó)’’, de la preposición “épi”: “Encima”, y “ana”: “Por sobre”[42] ). Si a Jesús se le hubiese fijado en otro tipo de cruz, el ‘‘titilus’’ se habría puesto sobre sus manos o a una altura que le habría dificultado incorporarse para respirar. El profesor J. H. Bernard indica que ésta declaración en Mateo “sugiere que la cruz era de la forma llamada crux immissa, con un travesaño para los brazos, como los pintores generalmente han representado que es.”[43] La "International Standard Bible Encyclopedia" hace la misma observación: “La forma que normalmente se ven en las pinturas, la crux immissa (Cruz Latina “t”), es aquella donde el poste derecho se proyecta con un travesaño más corto. Por la mención de la inscripción clavada sobre la cabeza de Jesús, puede seguramente inferirse que ésta era la forma de la cruz en que Él murió.”[44]

Respecto a la tradición cristiana que consigna la memoria de este estilo de crucifixión en Jesús, tenemos aquí algunos ejemplos:

Algunos han citado también al “Seudo–Bernabé” y afirman que se remonta hasta el siglo I d. C. Sin embargo, sus manuscritos más antiguos son del siglo IV d. C. Respecto al “Seudo-Bernabé”, la Cyclopædia de M’Clintock y Strong declara: “Evidentemente el escritor no estaba familiarizado con las Escrituras Hebreas, y ha cometido el disparate de suponer que Abrahán haya conocido el alfabeto griego varios siglos antes que existiera.” (The M’Clintock y Strong, Cyclopædia, p. 27-8).

Justino Mártir (escribió en el 148 y 161 d. C.)

“Y Dios a través de Moisés muestra de otro modo el poderío del misterio de la cruz, cuando Él dijo la bendición con la cual bendijo a Josué (Josué es equivalente en hebreo al nombre Jesús, 17;&version=RVR1960; Dt 33:13, 17): ‘Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos. Como el primogénito de su toro, es su gloria Y sus astas como astas de búfalo; Con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los confines de la tierra’. Ahora, nadie puede decir o probar que las astas (cuernos) de un búfalo representan cualquier otra cosa o figura sino el símbolo de la cruz. Pues se coloca un madero en posición vertical, del cual se levanta el extremo más elevado en un cuerno, cuando se le encaja el otro madero, y los extremos aparecen en ambos lados como cuernos unidos al primer cuerno. La parte que se conecta que está en el centro, donde se suspende aquellos que son crucificados, también sobresale como un asta; y se parece a un asta acoyuntada y conectada con las otras astas.”

“[...] la cruz es ahora el símbolo más grande del poder de Dios y de su soberanía. De hecho, todos nosotros podemos observar que la forma del cruz es esencial a nuestros asuntos rutinarios de la vida. Por ejemplo, tú utilizas la cruz cada vez que navegas a través del mar: el mástil forma una cruz. El arado del granjero es de esta misma forma, como es la mayor parte de las herramientas usadas por artesanos y trabajadores. Además, mira la forma del cuerpo humano y cómo difiere de los animales irracionales. Diferimos de los animales en el hecho de que nosotros nos paramos erguidos. Y cuando nuestros brazos se extienden formamos la figura de la cruz. Finalmente, miren sus propias banderas y los estándares militares. Estos también tienen la forma de la cruz”.[45] [46]
Fírmico (escribió en 346 d. C.) “¿Cuáles son esos cuernos que se afirma que él posee? [...] Los cuernos no significan otra cosa sino la venerable señal de la cruz. Por un “cuerno” de esta señal, el que es alargado y vertical, el universo se sostiene [...]; y por la juntura de los dos cuernos qué van hacia los lados el Este está emocionado y el Oeste apoyado [...] Cristo: ¡Con tus brazos extendidos apoyas el universo y la tierra y el reino de los cielos! [...] Para conquistar a Amalec, Moisés, extendió hacia afuera sus brazos imitando estos cuernos.”[47]
Rufino (escribió cerca del 404 d. C.) “Estas palabras, ‘la altura y anchura y profundidad’, son una descripción de la cruz. La porción de ella qué está fijada en la tierra él llamó la profundidad. Por altura él quiso decir la parte que se estira sobre la tierra y va hacia arriba, por la anchura las partes que se extienden hacia fuera a la mano derecha y la izquierda [...] Cristo con sus manos extendidas, es más, según el profeta inspirado, él las mantuvo así a lo largo de todo el día hacia el pueblo que estaba sobre la tierra, testificándoles a los incrédulos y dando la bienvenida a los creyentes.”[48]
San Agustín (escribió entre el 412 y 414 d. C.)

“Así, ‘que, arraigados y cimentado en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura’, es decir, la cruz del Señor. Su anchura es simbolizada por la viga transversal en donde las manos se extienden; la longitud es la viga vertical de la cruz, que asciende del suelo, en la cual el cuerpo entero, desde las manos hacia abajo, estaba fijado; la altura, desde el poste hacia la cima lo que sobresale a la cabeza; la profundidad es la parte que está oculta, enterrada en la tierra.”

“No fue sin razón qué él escogió éste tipo de muerte, ni la hubiese escogido, excepto porque en ella Él se destacó como el amo de esta ‘anchura, longitud, altura y profundidad’. Ya que, hay anchura en el travesaño el cual se amarra arriba; esto se refiere a las buenas obras porque las manos se extienden allí. Hay longitud en la parte visible de la viga que se extiende hasta abajo a la tierra [...] La altura está en esa parte de la cruz que se extiende desde el travesaño hacia arriba, y se deja sobresalir para que apunte hacia arriba, es decir, desde la cabeza de los crucificados [...] Y ahora, verdaderamente, la parte de la viga que no se ve, cual es la que se entierra y se esconde, desde donde se levanta todo hacia arriba, significa la profundidad de la gracia que nos es dada gratuitamente.”[49]

Respecto a lo que creían los Padres de la Iglesia [Justo Lipsio], escribió: “Las palabras de Inocencio respecto a este tema: ‘en la cruz del Señor había cuatro piezas de madera. La viga perpendicular, el travesaño, el tronco de un árbol puesto por debajo, y el título (inscripción) puesto por encima’. ‘También nos relata Ireneo: ‘La propia construcción de la cruz tiene cinco extremos, dos verticales y dos horizontales, y una en el medio donde la persona prendida con clavos se sentaba’. Ellos dividen la cruz en cinco extremos (Tertuliano les llama “puntos”), los cuatro que se conocen y se extienden hacia afuera; y el quinto, el cual ellos colocan a mitad de la cruz, en donde la viga transversal corta y cruza la viga fija. Con esto en consideración, hay cinco extremos”.[50]

La principal objeción histórica que se ha hecho a estas y otras tradiciones eclesiásticas es la lejanía temporal (entre 100 y 200 años) respecto a lo descrito en los evangelios, y a que se basarían en idealizaciones más bien que en una auténtica memoria histórica. Incluso parecen ser simples interpolaciones de lo que los autores veían a diario en las ejecuciones romanas más bien que tradiciones de lo sucedido en Judea. Ejemplos de interpolaciones semejantes se ven en el más primitivo arte paleocristiano en que se representaba a Cristo sin barba y con atuendo romano, lo que no corresponde con las costumbres judías que hoy conocemos del tiempo de Cristo. Otro ejemplo de las deficiencias de la tradición como determinante absoluta se puede notar por el hecho, ya mencionado, de que se empezase a representar a Cristo cargando una cruz completa cerca del 430 d. C. Si se toma en cuenta que la crucifixión fue prohibida por Constantino en el 337, tenemos que en menos de 100 años la tradición cristiana olvidó que los romanos solo hacían cargar el travesaño.

Crux Commissa

Cruz tau o Commissa.
De un manuscrito etiópico del s. XX.

La otra posibilidad, es que Cristo habría muerto en una cruz patibular "commissa", "decussata" o de “San Antonio”. La base de esta afirmación es que, según las fuentes griegas y latinas, esta es la forma más común y acostumbrada de crucifixión en el imperio romano, y que no sería necesario abajar el travesaño para colocar el titulus, pues aumentar el ángulo de los brazos dejaría un espacio suficiente sobre la cabeza.

El uso de las crux commissa fue tan común en el imperio romano que con el tiempo se consideró popularmente como la forma más natural de la cruz, llegando a asimilarse esta forma con la palabra misma. Por ejemplo,Luciano de Samosata, escritor sirio/griego del s. II d. C., en su obra “El Juicio de las Vocales”, constató la popularidad de este tipo de cruz:

“Así injuria a los hombres (la letra Τ) en cuanto a las palabras; y de hecho, ¡cómo los ultraja! Lamentándose los hombres, deploran su desgracia y maldicen a Cadmo por haber introducido la Tau (Τ) en el Gremio de las letras. Dicen que los tiranos la tomaron por modelo e imitaron su forma para labrar bajo el mismo tipo los maderos y fijar en una cruz en ellos a los hombres; y que de esta máquina infame proviene su nombre infame. Yo creo que no puede imponérsele en justicia otra pena menor que condenarla al suplicio de sí misma, para que en su propia figura expíe su delito, ya que la cruz se formó por ella y por ella también la llamaron así los hombres”.[51]

Esta relación entre la palabra “stauros” y la letra “Tau” no significa que etimológicamente “stauros” signifique “fijar en Tau”, sino que es un simple juego de palabras que refleja la manera natural y usual en que los hombres evocaban este instrumento de muerte.

Respecto a la tradición cristiana que defiende esta forma de la cruz damos los siguientes ejemplos:

Tertuliano (escribió entre el 190 y 220 d. C.) “Pero, para regresar a Moisés ahora, me pregunto, ¿Por qué, cuando Josué estaba luchando contra Amalec, él no oró sentado sino que extendió las manos,... a no ser que allí, [...] la figura de la cruz también era necesaria...”. “Ahora la letra griega TAU en nuestra propia letra es una T y es la misma forma de la cruz”'.'[52]
Jerónimo (vivió en 347-420 d. C.) “¿Qué es lo que dice indignado? ‘¡Esto podría haber sido vendido por más de trescientos denarios!’, porque a él, que fue ungido con este perfume se le crucificó. Nosotros leemos en Génesis que el arca que Noé construyó era de trescientos codos de longitud, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Noten la importancia mística de los números [...] El trescientos contiene el símbolo de la crucifixión. La letra T (tau) es la señal para trescientos.”[53]

Crux Simplex

Algunos creen que cristo pudo morir en una cruz sin travesaño.

Otra forma de imaginar la cruz de Cristo es la de una "crux simplex" o poste vertical sin travesaño, con las manos directamente sobre la cabeza, sostenida por algunos eruditos del s. XIX y XX, por ejemplo, el pastor Herman Fulda escribió en 1878: “No había árboles disponibles en todo lugar que se escogía para una ejecución pública. Por eso, se hundía en el terreno una simple viga. A esta, con las manos levantadas hacia arriba, y frecuentemente también con los pies, se ataba o clavaba a los forajidos [...] Jesús murió en un simple madero de ejecución”.[54] [55] [56] [57] [58] También se adscriben a esta tesis los Testigos de Jehová y algunos "mesiánicos".

Hermann Fulda, 1878. Das Kreuz und die Kreuzigung pág.: 106

La principal objeción que se ha presentado a esta tesis es la descripción de los propios Evangelios, donde se da a entender una pluralidad indeterminada de clavos usados en las manos de Cristo.[59] Sin embargo algunos estudiosos como Hermann Fulda han resuelto eso con la idea de que las manos se podían clavar de modo independiente sin recurrir a un travesaño. Esta situación permite a Fulda especular también que el letrero del cargo podía ir fijado sobre el espacio que quedaría sobre la cabeza, entre los dos brazos.[60]

Otra objeción es que, como se ha visto, la tradición cristiana antigua testifica una cruz patibular para el caso de Cristo sin que se haya encontrado excepción alguna entre las fuentes patrísticas (salvo, tal vez, las Odas de Salomón, que se citan más adelante) que avalen esta teoría de una cuz sin travesaño. las debilidades de la tradición eclesiástica ya han sido señaladas anteriormente, básicamente respecto a la distancia temporal y a la interpolación cultural.(Por ejemplo, véase la crítica a la tradición eclesiástica sobre el desarrollo del obispado en un artículo de José María Blazquez en "Cristianismo y Religiones Mistéricas". [61] )

También se ha cuestionado que la ausencia de un travesaño haría que la víctima muriera rápidamente de asfixia. Según el doctor F. Zugibe, este estilo de crucifixión precipitaría la asfixia en poco tiempo, minutos incluso, si no se tuviese algún apoyo en los pies para poder incorporarse y respirar. Eso explicaría la incorporación romana del travesaño, con el fin de prolongar la agonía, en un progresivo refinamiento histórico de esta técnica de ejecución.[62] Sin embargo, el testimonio de sobrevivientes del campo de concentración de Dachau refuta esta teoría, pues algunos sobrevivían hasta tres horas al ser colgados de postes de manera similar. Además estas personas tenían sus pies en el vacío, y con sus brazos torcidos al revés. Con los brazos sobre la cabeza y un soporte base, que es la idea de los romanos al clavar los pies, podrían haberse incorporado para respirar y haber resistido mucho más. Además, esta objeción pierde fuerza en vista de que los Evangelios dicen que los verdugos de Jesús, lejos de querer extender la agonía de los reos, estaban preocupados de apresurar su muerte en vista de la "Parasceve" (la víspera de la Pascua Judía).[63]

El principal argumento esgrimido para avalar esta teoría es el significado literal de la palabra griega usada en los evangelios para referirse a la cruz. Cierta obra de consulta explica: “La palabra gr[iega] para ‘cruz’ (staurós, verbo stauróo [...]) significa, fundamentalmente, una estaca vertical o viga y, posteriormente, un poste utilizado como instrumento de ejecución y castigo”.[64] "Stauros" viene de la palabra griega "histeme" que significa "estar, parar, sostener, mantener (en pie)", etc., y a au vez deriva del indoeruopeo "stáo", que significa "tallo, erguido, erecto" (y de ahí "stand, en inglés, stern en alemán y nuestra palabra "estaca").[65]

En efecto, esa era la forma básica de la crucifixión entre los pueblos orientales prerromanos. La cruz persa era solo un poste vertical, para no contaminar la tierra considerada sacra en el zoroastrismo. Los fenicios conservaron ese instrumento intacto. Los romanos luego le incorporaron el travesaño vertical y desde entonces “stauros” se usó en los escritos clásicos para referirse a cualquier tipo de cruz. El "Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado", dice: “Numerosas naciones de la antigüedad practicaban la crucifixión o un suplicio análogo. Primitivamente se empleaba un solo madero (de empalizada o de fortificación), o un palo aguzado en su parte superior [...] bien conocido por los asirios, persas, cartaginenses y egipcios [...] Los griegos y romanos modificaron a su tiempo el primitivo madero, añadiéndole un madero transversal (patibulum)”.[66] Solo hay que aclarar que esta forma de crucifixión no solo fue un antecesor histórico de la cruz patibular, sino que siguió coexistiendo con esta por mucho tiempo, en tales casos en efecto la palabra stáuros mantenía su significado literal. Como Palestina estuvo bajo influjo persa y sirio por mucho tiempo, luego bajo los asmodeos y Herodes, y solo para los días de Jesús quedó bajo dominio romano directo, es factible que en esa provincia se siguiera usando la cruz oriental. El historiador Joe Zias señala que en lugares donde escaceara la madera o hubiera un alto número de reos a ejecutar se seguiría usando este tipo de cruces sin travesaño.

Respecto a la escasez endémica de madera en la Judea de los días de Jesús, el historiador Judío Flavio Josefo cuenta que cuando se reprimió una revuelta, al tiempo de la muerte de Herodes el Grande, la gran cantidad de víctimas y la escasez de madera llevó al general Varo a clavar a 2.000 personas a árboles de olivo y a los muros de la ciudad de Jerusalén por no contar con madera suficiente; y en el asedio de Jerusalén (70 d. C.), durante la Gran Revuelta Judía, no había suficientes madera para construir el muro de asedio, así que se tuvo que exportar madera de Siria desde varios kilómetros de distancia. Josefo también escribió sobre los ejecutados en esa ocasión: “tan grande era su número que no podía encontrarse espacio para las cruces ni cruces para los cuerpos”.[67] [68]

El profesor Zias da más ejemplos y sostiene que "el número de individuos a ser crucificados, de hecho, puede haber determinado la forma en que la ejecución tuvo forma. Así, como en el caso de los 6.000 prisioneros de guerra que fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia, entre las ciudades de Roma y Cappua, como parte de una celebración de la victoria (cuando Espartaco fue derrotado), parece plausible creer que fue ocupada la forma más rápida y eficiente. Eso sería simplemente atar a la víctima al árbol o cruz con sus manos directamente suspendida sobre su cabeza".[69] Zias no se pronuncia sobre la muerte de Jesús, pero basta para establecer que este tipo de crucifixión seguía existido en el tiempo y espacio geográfico en que vivió Cristo (actualmente se pueden ver en el museo de Ein Kerem, Israel, árboles de olivo posiblemente usados en crucifixiones durante siglo II, algunos con señas de haber sido cruces patibulares[70] y otros con señas de haber sido cruces simples[71] ).

Finalmente cabe señalar también las reticencias judías contra emblemas paganos, de lo que nos da testimonio Josefo.[72] La forma T evocaba la rueda solar, símbolo del dios Apolos, auriga solar y patrono de la justicia. Así como los legionarios y gladiadores, también los condenados a muerte eran considerados "sacrificios a los dioses". De hecho, originalmente los que eran colgados de "árboles infelices" también eran considerados sacrificios a los dioses del inframundo.[73] Los romanos fueron muy condescendientes ante las reticencias judías, pero, de todas formas, en los días de Jesús se siguió usando la cruz patibular, como durante el asedio a Jerusalén, cuando las objeciones judías ya no tenían ningún valor para los romanos, y hasta los estandartes se alzaban impunemente en las ruinas del recinto del templo.

Lignum Infelix

Joe Zias propone que Cristo podría haber muerto en un árbol.

En efecto, la madera de calidad para grandes construcciones debía ser importada del Líbano, principalmente cedro y pino; pero también había escasez de madera para otros usos pues los únicos árboles en Judea eran frutales muy valiosos como para cortarlos sin una razón de peso; sólo el olivo era abundante, pero de baja estatura y muy nudoso, pero por su fruto seguía siendo más valioso que un criminal o un esclavo que fuera a ser ejecutado. "Eso hace difícil entender que los romanos ocuparan más madera de la necesaria en las ejecuciones". Esta es la tesis planteada por el mismo profesor Josef Zias, de que los romanos podrían usar como cruces árboles de olivo aún vivos, lo que representaría un ahorro de madera aún más significativo, ya que tan solo se usaría una pequeña viga como travesaño. De hecho, en algunas piezas de la literatura cristiana primitiva se habla de la cruz de cristo como un árbol:

Las Odas de Salomón (desde finales del siglo I hasta principio del siglo II DC.) “Extendí mis manos y las acerqué a mi Amo, Porque la extensión de mis manos es Su signo: Mi expansión es el árbol extendido, el cuál estaba levantado en el camino del Justo. (Oda 42:1-2).

La ambigua expresión “la extensión de mis manos” no significa implícitamente una forma específica de crucifixión, pues en todas las formas de crucifixión los brazos se "extienden" sobre la cruz.

Esta proposición se sustenta en que en el “Nuevo Testamento” también se usa la palabra griega xylon, que entre otras acepciones tiene el significado de “árbol”, para referirse a la cruz (Hch 5:30; Gl 3:13; 1Pd 2:24). El sentido de árbol para la palabra ‘‘xylon’’ está también confirmado en La “Anabasis” de Jenofonte, 6.4-5; y en la Biblia, en Ap 22:14. En los tiempos prerrepublicanos, los romanos en ocasiones castigaban a los esclavos desobedientes atándolos a los árboles baldíos y se les azotaban hasta su muerte.[74] Ocasionalmente las víctimas igualmente eran obligadas a cargar el patíbulo. A esta forma de castigo se le llamó arbor infelix ó infelix lignum, y varios escritores del latín más tarde usaron esta antigua expresión para referirse a la crucifixión. Como resultado, a la cruz se le conoció como un arbor ó lignum (ambas palabras latinas significan “árbol”).[75] [76]

Se ha objetado que, como otra acepción de ‘‘Xylón’’ simplemente es "madera, leño" puede en verdad referirse a cualquier tipo de cruz.

Hallazgos arqueológicos de representaciones de la Crucifixión de Jesús

El más temprano arte paleocristiano fue rico en simbología: El Buen Pastor, el Orante, la Paloma, el Pez, el Ancla, etc., pero extrañamente el signo de la cruz aparece en forma tardía, y la imagen de Cristo en ella aún más. Aun así hay algunos interesantes hallazgos que podrían, según su datación e interpretación, significar representaciones de la muerte de Cristo aún más antiguas, y por ende, arrojar alguna pista sobre las más tempranas tradiciones acerca de su crucifixión.

Cruces en osarios e inscripciones judías

Marcas cruciformes en osarios judíos del s. I d. C.

En 1873 un famoso erudito francés, llamado Charles Clermant-Ganneau, informó el descubrimiento de una caverna de sepultura en el Monte de los Olivos. Dentro había 30 osarios,[77] varios de ellos tenían signos cruciformes junto a nombres tan comunes para ese tiempo como Juan o Jesús. Luego, en 1945, una tumba familiar fue descubierta en "Talpiot" Jerusalén por el Profesor E. L. Sukenik del "Museo de Antigüedades Judías de la Universidad Hebrea de Jerusalén". Dos osarios tienen el nombre de “Jesús” en griego. El segundo de éstos tiene también cuatro cruces grandes dibujadas. El Prof. Sukenik concluyó que las inscripciones y las cruces estaban relacionadas, siendo ellas "expresiones de pesar por la crucifixión de Jesús", a la luz de estudios paleográficos estas inscripciones datarían desde el siglo I a. C, al I d. C.[78]

Pero la opinión más actual de los arqueólogos es que este tipo de marca, que en verdad aparece en el 40% de los osarios encontrados en Israel, incluso en los anteriores a los días de Cristo, se usaba simplemente para alinear la tapa a manera de marcas de albañil. Esta interpretación está confirmada por la presencia de un asterisco en el mismo lado de la tapa de los osarios. Esta es la opinión de arqueólogos como L. Y. Rahmani, y Amos kloner. Rahmani las llama "Marca de dirección".[79] Esta conclusión es compartida por la investigación sobre supuestas marcas de cruces cristianas sobre una serie de osarios judíos del profesor R. H. Smith.[80]

Sin desmedro de lo anterior, otros académicos creen que los judíos del tiempo de Jesús si usaban una “x” o un signo “+” como símbolo de protección basados en Ez 9:4.[81] Pero la letra hebrea Taw solo tenía apariencia de T en el antiguo paleohebreo y no en el hebreo cuadrado del siglo I, en que tiene el aspecto de una herradura invertida. En todo caso, sólo sería una marca simbólica de protección, no una cruz basada en el martirio de Cristo. Por ejemplo, una inscripción hebrea, datada del 136 d. C., encontrada en Palmira, una antigua ciudad de Siria, contiene una inscripción hebrea encerrada entre dos “x”:

"X Una persona cuyo nombre es bendito por la eternidad. Engendrado por Shlomo, hijo de Nesa, hijo de Tsaïda, hijo de Baraq, por su salud y la de sus hijos. En el mes de Nisán del año 447 X". [82]

En Pompeya y Herculano

Reconstrucción artística aproximada de la capilla de la "Casa Bicentenario", Herculano, 79 d. C.

El descubrimiento en Pompeya y Herculano de varias cruces, incluida una de yeso en la pared de la llamada “Casa Pansa” y la huella de otra en la pared de una panadería en la llamada “Casa Bicentenario”, se han interpretado como prueba de un temprano culto a la cruz cristiana, y testimonio de la forma en que murió Cristo, anterior al año 79 d. C. La existencia del grafito de la Domus 22 de Pompeya, que dice Bovius Audit Christianos ("Bovio presta oídos a los cristianos"), parece reforzar esta hipótesis.

El profesor José María Blázquez, en la obra “Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas”, reconoce que podrían ser símbolos cristianos, pero afirma que “es dudoso que sea un símbolo cristiano en una fecha tan temprana, [...] pues la cruz como símbolo cristiano está atestiguada a partir del siglo IV, como en los sarcófagos núm. 171 y núm. 169 del Museo Laterano, ya de mediados de ese siglo, o el núm. 106 de este mismo museo, de finales de siglo”.[83]

En esa línea, el profesor Antonio Varone, escribe: “Aparte de las dudas sobre la identificación de este símbolo que se supone que es una cruz cristiana, existe el descubrimiento en la misma panadería de la pintura de una divinidad con forma de serpiente, y algunos hallazgos sumamente obscenos que son también difíciles de conciliar con la supuesta espiritualidad cristiana del dueño de la panadería. Es sabido que desde los albores de la civilización, aun antes de convertirse en símbolo de redención, el emblema cruciforme se utilizaba con un claro significado mágico y ritual. En tiempos antiguos se creía que la cruz tenía el poder de proteger de influencias malignas o destruirlas, y servía principalmente de amuleto”.[84]

El grafito de Alexámenos

Cruces gnósticas y asno priápico.

En 1856, en una pared de las habitaciones usadas por la guardia pretoriana, en las ruinas de los palacios imperiales, en la ciudad de Roma, se encontró una inscripción en la que aparece una cruz de la que pende un asno. Enfrente está un hombre con los brazos abiertos en posición de oración que contempla la cruz. Una inscripción griega dice Αλεξαμενοϲ ϲεβετε θεον, Alexámenos sébete theón, «Alexámenos adora a [su] dios». Se piensa que el grafito Palatino data de los días del Emperador Marco Aurelio entre el 161-180 d. C., pero algunos lo han fechado tan tarde como durante el gobierno de Alejandro Severo, en el 222-235 d. C.

El profesor J. M. Blazquez escribe que “la presencia de la cruz parece indicar que se trata de una burla anticristiana. Extendida estaba la acusación de que los judíos adoraron un tiempo la cabeza de un asno, según cuenta también Flavio Josefo (Contra Ap[ion]. 2,80)”.[85]

La constatación de burlas anticristianas semejantes en esa misma época ha llevado a la mayoría de los estudiosos consultados a creer que este grafito se trataría de una blasfemia anticristiana. El escritor cristiano Tertuliano en sus Apologéticas escribió: “Una nueva representación de nuestro Dios muy reciente se ha publicado en esta ciudad, empezó por un cierto delincuente contratado para soslayar las bestias salvajes en la arena. Él desplegó un dibujo con esta inscripción: ‘Onokoites, el dios del cristianos’. La figura tenía las orejas de un asno, un pie estaba quebrantado, y estaba vestido con una toga y llevando un libro.”.[86] También el abogado y apologista cristiano Minucio Félix confirma esto al citar al opositor pagano Cecilio, que recogía la acusación de que los cristianos adoraban una cabeza de asno.[87]

Otro punto a favor de esta interpretación es que algunas de las más antiguas representaciones de Cristo en la cruz evitaron durante mucho tiempo el representar a Cristo desnudo, y lo presentan vestido con una túnica, lo que continuó hasta el siglo noveno. Precisamente el grafito de Alexámenos muestra a un crucificado vestido, cosa contraria a la costumbre romana de desnudar a las víctimas. Otra indicación de que se trataría de una alusión a una cruz cristiana es que algunos han creído ver en sus trazos una cruz immissa, algo distinto a las típicas crucifixiones romanas pero presente en la tradición cristiana.

Se ha objetado que en ese tiempo había otros cultos religiosos con signos cruciformes. La Enciclopedia Católica al referirse a este grafito informa:

“El Profesor Haupt buscó identificarlo como una caricatura de un adorador del dios egipcio Seth, el Typho de los griegos, pero su explicación fue refutada por Kraus. Recientemente, una opinión similar se ha propuesto por Wünsch que toma su posición en la letra Y, que se pone cerca de la figura crucificada, y qué también se ha encontrado en una lápida que se relaciona al culto de Seth; él concluye, por consiguiente, que ese Alexámenos del grafito perteneció a la secta de Seth ([…] Wünsch, ed., "Setianische el Verfluchungstafeln aus Rom", Leipzig, 1898, pp. 110. […])”.[88]
Amuleto gnóstico, siglo II d. C.

Otros han interpretado el Grafito de Alexámenos como una burla contra un adorador gnóstico, se basan en algunos grabados de esa época con epigrafía gnóstica, custodiados en el Museo de Berlín, y en los que se muestra a Orfeo crucificado, e incluso otro con un asno en una postura que sugiere una crucifixión, que es sorprendentemente parecida a la imagen de este grafito romano.[89]

Otras representaciones

Áncoras cristianas.
Colección J. Beazley.
Sta. Sabina. Siglo IV d. C.

Se cree que en la simbología cristiana primitiva (s. II y II d. C.) el signo del ancla o "áncora" sería una forma velada de hacer referencia a la cruz de Cristo, esto, con la intención de ocultar su fe en tiempos de persecución, como la desatada en los días del emperador Dioclesiano.

También se han hallado objetos que se han datado como del siglo II d. C. que llevan figuras de pescados junto con la palabra griega para pescado, “ΙΧΘΥΣ (IKJTHUS o IKJTHYS)”, que se cree es un críptico para la expresión griega “Iesous CHristos THeou Uyios Soter”, que quiere decir “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador.”

Según The Interpreter’s Dictionary of the Bible, los pescados aparecían frecuentemente en el antiguo simbolismo pagano, a menudo aparte de escenas acuáticas. “En tales casos,” dice, “parecería tener significado simbólico, posiblemente para representar una deidad, poder, fecundidad, etc.” Esta misma obra de consulta dice, además, que ciertos judíos adoptaron el símbolo del pescado de algunas costumbres religiosas gentiles, y agrega: “Es probable que las consideraciones mencionadas expliquen hasta cierto grado la aparición del pescado en el arte de las más antiguas catacumbas cristianas. No sabemos cuándo llegó a ser interpretada la palabra griega para ‘pescado’ (ikjthys) como una cifra para ‘Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador’;[…] pero una vez que se hizo esta identificación, el pescado llegó a ser un símbolo cristiano normal”.[90]

Luego desde el siglo III empiezan a haber representaciones más explícitas, como una joya en cornalina que muestra la crucifixión de Cristo junto a los doce apóstoles, del siglo III o IV d. C., procedente de la colección fotográfica y anotaciones del arqueólogo clásico sir John Beazley.[91]

La Enciclopedia Católica, bajo el apartado “Veneración de Imágenes” dice, sobre la representación del cuerpo de Cristo en la cruz: “Los crucifijos más viejos que se conocen son los de las puertas de madera de Santa Sabina en Roma y un tallado en marfil en el Museo Británico. Ambos son del siglo quinto. Un manuscrito Siríaco del siglo sexto contiene una miniatura representando la escena de la crucifixión. Hay otras representaciones parecidas hasta el siglo séptimo, después del cual se torna usual la costumbre de agregar la figura de nuestro Señor a las cruces; el crucifijo tomó posesión en todos lados”.[92]

Hipótesis sobre el origen sincrético de la cruz eclesiástica

A raíz de las dudas en la atribución cristiana de los anteriores hallazgos arqueológicos el profesor J. F. Hurst ha concluido que: “En los cristianos del primer siglo no se usaba el crucifijo ni ninguna representación material de la cruz”.[93] Otra publicación dice: “Se puede afirmar con seguridad que fue solo después del edicto de Milán, 312 d. de J.C., que se usó la cruz como señal permanente de nuestra Redención. De Rossi declara positivamente que ningún monograma de Cristo, descubierto en las catacumbas o en otros lugares, puede trazarse a un período anterior al año 312. Aun después de ese año trascendental, la Iglesia, en ese entonces, ya libre y triunfante, se contentó con tener un monograma sencillo de Cristo: la letra griega ji o chi cruzada verticalmente por una rho, y a veces horizontalmente por una iota. El crucifijo más antiguo al cual se hace referencia como objeto de adoración pública es aquel venerado en la iglesia de Narbona en la parte meridional de Francia, allá en el siglo VI”.[94]

Se ha especulado sobre la razón por la que no hay representaciones cristianas indudables de la crucifixión de Jesús en el arte paleocristiano anterior al siglo IV, la hipótesis más común es que esta omisión tendría relación con las creencias cristianas arraigadas en el judaísmo que prohíbe el uso de imágenes. Minucio Félix, abogado y escritor cristiano del s. II. d. C. que escribió: “Tampoco nosotros adoramos la cruz ni la deseamos. Vosotros, que veneráis dioses de madera, adoráis quizás cruces de madera como parte integrante de vuestros ídolos”. A este respecto la Enciclopedia Católica declara: “En el arte simbólico de los primeros siglos del cristianismo no se encuentra la representación de la muerte redentora de Jesús en el Gólgota. Los cristianos primitivos —bajo la influencia del Antiguo Testamento, que prohibía las imágenes esculpidas— no estaban dispuestos a representar gráficamente ni siquiera el instrumento de la Pasión del Señor”.[95] Pero el hallazgo en Dura Europos de una Sinagoga judía del s. II con profusas pinturas murales muestra que en este sentido los cristianos habrían sido aún más celosos que los hebreos.

Otros estudiosos han tratado de explicar esto señalado al origen religioso precristiano de símbolos cruciformes al margen de su uso en las ejecuciones romanas. La Enciclopedia Británica señala a esto: “En casi todas partes del mundo antiguo se han hallado varios objetos, que datan de períodos muy anteriores a la era cristiana, marcados con cruces de diferentes estilos. De la India y Siria y Persia y Egipto han venido muchísimos ejemplos [...] El uso de la cruz como símbolo religioso en tiempos anteriores al cristianismo y entre pueblos no cristianos probablemente pueda considerarse como casi universal, y en muchísimos casos estaba relacionado con alguna forma de adoración de la naturaleza”. “A causa de la sencillez de forma, la cruz se ha usado tanto como un símbolo religioso como un adorno, desde los albores de la civilización del hombre. Se han hallado varios objetos, que datan de períodos muy anteriores a la era cristiana, marcados con cruces de diferentes diseños, en casi toda parte del mundo antiguo.” (The Encyclopædia Britannica, 1946, edición undécima, tomo VI, p.: 753; tomo VII, p.: 506). G. S. Tyack también llamó la atención a este hecho: “Es extraño, y no obstante un hecho incuestionable, que en épocas muy anteriores al nacimiento de Cristo, y desde entonces en tierras no tocadas por las enseñanzas de la Iglesia, la Cruz ha sido usada como símbolo sagrado. [...] El Baco griego, el Tamuz tirio, el Bel caldeo y el Odín escandinavo, todos fueron simbolizados para sus devotos por un objeto cruciforme”.[96]

Lo anterior, más el hecho de que, de varias alternativas igualmente lógicas para imaginar la muerte de Cristo la cristiandad haya consagrado devotamente solo la cruz immissa, a llevado a algunos historiadores a creer que el símbolo religiosos cristiano de la cruz, y la persignación en si misma, serían fruto de un sincretismo religioso posterior: “La señal de la cruz, representada en su forma más sencilla con un cruce de dos líneas en ángulos rectos, precede por mucho, tanto en Oriente como en Occidente, a la introducción del cristianismo. Se remonta a un período muy remoto de la civilización humana.” (The Catholic Encyclopedia, Ed. de 1908, tomo IV, p.: 517). “Desde la más remota antigüedad la cruz era venerada en Egipto y Siria; y la tenían en igual honor los budistas de Oriente […]. Para el comienzo de nuestra era los paganos acostumbraban hacer la señal de la cruz sobre la frente al celebrar algunos de sus misterios sagrados”.[97]

Otros, como W. E. Vine han ido más allá especulando incluso que este posible sincretismo habría sido deliberado y respondería a necesidades políticas y religiosas: “tuvo su origen en la antigua Caldea, y se utilizaba como símbolo del dios Tamuz (que tenía la forma de la mística Tau, la inicial de su nombre) en aquel país y en los países adyacentes, incluyendo Egipto. A mediados del siglo 3 d.C., las iglesias se habían apartado de ciertas doctrinas de la fe cristiana, o las habían pervertido. Con el fin de aumentar el prestigio del sistema eclesiástico apóstata, se recibió a los paganos en las iglesias aparte de la regeneración por la fe, y se les permitió mantener en gran parte sus signos y símbolos. De ahí que se adoptara la Tau o T, en su forma más frecuente, con la pieza transversal abajada, como representación de la cruz de Cristo. En cuanto a la Qui, o X, que Constantino declaró haber visto en una visión que le condujo a ser el valedor de la fe cristiana, aquella letra era la inicial de la palabra «Cristo», y no tenía nada que ver con «la cruz»”.[98] Actualmente esta hipótesis es sostenida por ciertas religiones e ideologías, por ejemplo, es defendida en el famoso documental “Zeitgeist”.

La mayoría de los investigadores modernos se inclinan más bien en creer que los primeros cristianos prefirieron el uso religiosos de la cruz patibular porque sencillamente esta era la forma más común de crucifixión romana de sus días.

Referencias

  1. Mt 26:57-68, Mc 14:53-65, Lc 22:63-71.
  2. Jn 18:19-29
  3. Mt 26:69-75, Mc 14:66-72, Lc 22:55-62, Jn 18:15-27.
  4. Mt 27:11-26, Mc 15:1-15. El Evangelio de Lucas añade que Pilato envió a Jesús ante Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, que se encontraba de visita en Jerusalén. Según este relato, Jesús no quiso contestar a las preguntas de Antipas, quien lo envió de nuevo a Pilato (Lc 23:1-25). En el Evangelio de Juan, por otro lado, se añaden dos diálogos entre Jesús y Pilato que no aparecen en el resto de los relatos de la Pasión (Jn 18:28-19:16).
  5. Mt 27:26-31, Mc 15:15-20
  6. Mt 27:32-44, Mc 15:21-32, Lc 23:26-43, Jn 19:16-24. Juan no menciona a Simón de Cirene. Afirma que Jesús fue crucificado entre otras dos personas, pero no dice que fuesen ladrones.
  7. Mt 27:45-50, Mc 15:33-41
  8. Lc 15:39-46. Jn 19:25-30
  9. Mt 26:3-57; Lu 3:2; Jn 11:49-51).
  10. Descripción del juicio de Jesús, 1989. [1]
  11. “¡Ay de mí por la casa de Janín [Anás], ay de mí por sus calumnias!”. (Talmud, Pes. 57ª).
  12. Enriqueta González Martínez Alonso, Restauración: tecnología tradicional y tecnología actual, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2006, ISBN 84-9705-963-8,[2].
  13. H. Sanson, Los misterios del cadalso, Talleres tipográficos Manni Hermanos, 1863, [3].
  14. Mt 16:24
  15. Mr 15:21
  16. Yves Christe's Art of the Christian World, Págs. 51, 482
  17. Ejs.; “Caritón, Quéreas y Calírroe”, 4.2.6-7. s. I a. C.-I d. C. Plutarco, “Moralia, De Sera Numinus Vindicta”, 554 A, s. I d. C. Artemidoro Daldiano, “Oneirocrítica”, 2.56, s. II d. C.
  18. El uso de este tipo de letreros del cargo está consignado en la “Historae Romanae”, de Dión Casio (54.3.7-8).
  19. J. Zias & E. Seketes; 1985; "The Crucified Man from Giv'at ha-Mivtar: A Reappraisal", Israel Exploration Journal, volumen 35, páginas 22-27.
  20. Mc 15:23; Mt 27:34; compárese con Sl 69:21.
  21. Jn 19:28-30; Lu 23:36-37.
  22. Jn 20:25
  23. Hch 12:7
  24. F. Zugibe, "Forensic and Clinical Knowledge of the Practice of Crucifixion", 1984. [4]
  25. V. Tzaferis, "Jewish Tombs at and Near Giv'at ha-Mivtar," Israel Exploration Journal 20:31, 1971.
  26. "Israel Exploration Journal", 1970, volumen 20, páginas 38-59.
  27. J. Zias & E. Seketes; 1985; "The Crucified Man from Giv'at ha-Mivtar: A Reappraisal", Israel Expoloration Journal, volumen 35, páginas 22-27
  28. "The International Standard Bible Encyclopedia", 1979, tomo 1, página 826.
  29. Josefo, Flavio, "Bello Iudaico" (La Guerra de los Judíos), 5:451-452.
  30. ("Department of Special Collection (The Berlin Collection)”, The Joseph Regenstein Library, The University of Chicago" 1100 E., Nº 41. Revisado el 24 de abril de 2010.[5])
  31. Jn 19:34.
  32. JR Whitaker, 1935, "la causa física de la Muerte de Nuestro Señor, Discurso sobre San Lucas, el Gremio de, Londres, Inglaterra"; U. Wedessow, 1978, "Considerazioni ipotetiche sulla causa fisica della morte dell 'della Sindone iliomo".
  33. David Oddó B. Profesor Asistente Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile. "Daños Morfofuncionales del Señor Jesús Durante la pasión y Crucifixión".
  34. Frederick_Zugibe. "Columbia University page of Pierre Barbet on Crucifixion", 200. Inglés. Revisado el 24 de abril de 2010. [6]
  35. También hipoxia: falta de oxígeno en la sangre y el organismo.
  36. Jn 19:31-32
  37. Una condición caracterizada por presión arterial baja y reducción del flujo sanguíneo a las células y los tejidos que lleva a daño celular irreversible y lesión de órganos y eventualmente a la muerte.
  38. En medicina, se entiende por sepsis al síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) provocado por una infección grave. [7] Revisado el 24 de abril de 2010.
  39. Frederick Zugibe, "Forensic and Clinical Knowledge of the Practice of Crucifixion", revisado el 24 de abril de 2010. [8]. "Jesus's death on the cross, from a medical perspective", revisado el 24 de abril de 2010 [9].
  40. "The Physical Death Of Jesus Christ, Study by The Mayo Clinic", revisado el 24 de abril de 2010. [10].
  41. Mt 27:37.
  42. James Strong, “New Strong’s Complete Dictionary of the Biblical Words” (Nuevo Diccionario Completo de Palabras Bíblicas de Strong). G 1883.
  43. "A Critical & Exegetical Commentary on the Gospel According to St. John", 1929, Vol. 2, p. 628.
  44. "International Standard Bible Encyclopedia", Vol. 1, p. 826.
  45. Justino Mártir, "Diálogo", 91.
  46. Marcus Dods, “We Don't Speak Great Things - We Live Them!”, Ed. Scroll Publishing [11] Cap. LV.- "Simbols of the Cross".
  47. Firmico, "Error de las religiones profanas", 21.3-6.
  48. Rufino, "El Credo de los Apóstoles", 14
  49. Agustín, Epístola, 26. "De Doctrina Cristiana", 2.41.
  50. Op Cit.
  51. Luciano, "El Juicio de las Vocales", pf. 12, traducción de D. Cristóbal Vidal y F. Delgado, Universidad de Sevilla. Madrid, 1901.
  52. Tertuliano, "Contra Marción". 3.18.6, 22.
  53. Jerónimo, "Homilía", 84.
  54. Hermann Fulda, "Das Kreuz und die Kreuzigung" (La cruz y la crucifixión), Breslau (Wroclaw), 1878, pp. 109, y 219, 220.
  55. “Stauros denota un palo o una estaca vertical, a la que se clavaba a los criminales para ser ejecutados. Nuestra palabra [...] ‘cruz’ es la traducción de la voz latina crux; pero el griego staurós no significa una crux [...] Y éste es el significado y uso que se da a la palabra en todos los clásicos griegos. Nunca significa dos piezas de madera que se cruzan en cierto ángulo, sino que siempre se refiere a una sola pieza. Por eso el uso de la palabra xulon en conexión con la manera en que murió nuestro Señor [...] En el griego del N.T. no hay nada que siquiera dé a entender dos piezas de madera [...] Así queda completa la prueba de que al Señor se le dio muerte en una estaca vertical, y no en dos piezas de madera colocadas en algún ángulo”.
    (Ethelbert William Bullinger. "The Companion Bible". Editada por la Universidad de Óxford. Londres, 1885. Apéndice 162. Traducido del inglés).
  56. “No hay ni una sola frase en ninguno de los numerosos escritos que integran el Nuevo Testamento que en el griego original indique, siquiera de manera indirecta, que el staurós que se utilizó en el caso de Jesús fuera en absoluto diferente del común y mucho menos que consistiera en dos leños clavados en forma de cruz en vez de uno solo”.
    (John Denham Parsons, "The Non-Christian-Cross" (La Cruz No Cristiana), Londres, 1896, pp. 23, 24. Traducido del inglés).
  57. “Además de azotes, según los relatos evangélicos, solo puede considerarse la forma más sencilla de crucifixión romana como el castigo que se infligió a Jesús, colgar su cuerpo desnudo de un madero que, por cierto, Jesús tuvo que cargar o arrastrar hasta el lugar de la ejecución para intensificar el ignominioso castigo [...] Cualquier cosa que no fuera un simple colgamiento queda descartado por el método de ejecuciones en masa que frecuentemente se seguía: [...] Por Quadrato (Guerra de los judíos II 12. 6), por el procurador Félix (Guerra de los judíos II 15. 2 [13. 2]), por Tito (Guerra de los judíos VII. 1 [V 11. 1])”.
    (Paul Wilhelm Schmidt, "Die Geschichte Jesu" (La historia de Jesús), tomo 2, Tubinga y Leipzig, 1904, pp. 387-389. Traducido del alemán).
  58. “STAUROS (σταυρός) denota, primariamente, un palo o estaca derecha. Se clavaba en ellas a los malhechores para ejecutarlos. Tanto el nombre como el verbo stauroõ, fijar sobre un palo o una estaca, debieran distinguirse originalmente de la forma eclesiástica de una cruz de dos brazos. La forma de esta última tuvo su origen en la antigua Caldea”.
    (William Edwy Vine. “Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamento, Exhaustivo”. 1962. Vol. 1, pág. 348. Traducción de S. Escuain)}}(
  59. Jn 20:24,25
  60. Se puede ver un dibujo de esta tesis en: Hermann Fulda, "Das Kreuz und die Kreuzigung" (La cruz y la crucifixión), Breslau (Wroclaw), 1878, tabla I, pp. 34-36.
  61. Jaime Alvar, et al.,"Cristianismo y Religiones Mistéricas". Ed. Cátedra, 1995. J. M. Blazquez, Cap V, Estructura Social del Cristianismo Primitivo: "La Organización Eclesiástica", pp. 109-111
  62. F. Zugibe. "Forensic and Clinical Knowledge of the Practice of Crucifixion", 1984. Revisado el 24 de Abril de 2010. [12]
  63. Jn 19:31
  64. J. Douglas, "New Bible Dictionary", Ed. 1985, p. 253.
  65. James Strong. "Diccionario Strong de palabras hebreas y griegas". 1890. "Stauro":G4716.
  66. Samuel Vila y Santiago Escuain, "Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado", "Crucifixión", p. 222.
  67. Josefo Flavio, “Bello Iudaico” (La Guerra de los judíos), II, 2:12. 6; 5:11 & 451-452.
  68. J. Zias & E. Seketes; 1985; "The Crucified Man from Giv'at ha-Mivtar: A Reappraisal", Israel Expoloration Journal, volumen 35, páginas 23.
  69. Josef Zias, "Crucifixón in Antiquity", 1998. Revisado el 24 de Abril de 2010. [13]
  70. http://www.greatcommission.com/israel/2003031.jpg
  71. http://www.greatcommission.com/israel/2003030.jpg
  72. )Antigüedades Judías, libro XVIII, cap. III, sec. 1.
  73. Eva Cantarella, "Los suplicios capitales en Grecia y Roma: orígenes y funciones de la pena de muerte en la antigüedad clásica" (I supplizi capitali in Grecia e a Roma), Versión española: Ed. Akal, 1996. Págs.:165-169. [14]
  74. Joseph A. Fitzmyer, CBQ 40: 509, 1978.
  75. Tito Livio, “Ab Urbe Condita”, 1.26.10-11. Cicerón, “Pro Rabirio”, 4.13. Séneca el joven, “Epístola 101.14”.
  76. fotografías de olivos del siglo II DC., encontradas en Ain Karim, Israel, con evidentes huellas de haber sido usados como cruces, pueden ser vistas en: GreatCommision, Visita a israel, Ein Karim. Revisadas el 24 de abril de 2010. [15] y [16].
  77. cajas talladas en piedra para guardar las osamentas de los difuntos.
  78. E. L. Sukenik. Ancient Times (“Los Tiempos Antiguos”), Vol. 3, Nº.1, julio de 1958, Pág. 35. Vol. 5, Nº. 3, marzo de 1961 Pág. 13.
  79. L. Y. Rahmani, "A catalogue of jewish ossuaries in the Collections of the State of Israel" (Jerusalem: Israel Antiquities Authority; Israel Academy of Sciences and Humanities, 1994).pp.: 222-224, 304. Nº. 319 y 322, osarios 701-709.
  80. R. H. Smith, “The Cross Marks on Jewish Ossuaries,” Palestine Excavation Quarterly 106 (1971), 53-66.
  81. Theological Wordbook of the Old Testament, p. 966.
  82. M. Loconsole “Il Simbolo Della Croce Tra Giudeo-Cristianesimo E Tarda Antichità: Un Elemento Della Translatio Hierosolymae”. 2002, pp.: 217-284. Inscripción traducida en: Adalbert De Vögué, Syrie centrale. Inscriptions sémitiques, vol. LXXVI, Paris 1868.
  83. Jaime Alvar, et al. “Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas”. Ed. Cátedra S. A., Historia Serie Mayor. 1995. Cap. VII, “La Reacción Pagana ante el Cristianismo”. J. M. Blázquez. p.164.
  84. Antonio Varone, “Presenze giudaiche e cristiane a Pompei”. (Presencias judaicas y cristianas en Pompeya), Quaderni della Società per lo studio e la divulgazione dell'archeologia biblica. Napoli – 1979. pp. 221.
  85. Ibid. J. M. Blázquez, cap. VII, “La Reacción Pagana ante el Cristianismo”, p.164.
  86. Tertuliano, "Apologéticas", 16.12-14.
  87. Minucio Félix, “Octavio”. 5-13; 28,7.
  88. New Advent, Catholic Encyclopedia, Archæology of the Cross and Crucifix, “Later development of the crucifix”. Revisado el 24 de abril de 2010. [17]
  89. Estas imágenes pueden ser vistas en el foro de Celtiveria.net, en la primera discución sobre los hallazgos de Iluria-Veleia. "Servan". Revisado el 3 de mayo de 2010[18].
  90. "The Interpreter’s Dictionary of the Bible". Publicado por G. Buttrick. 1962. Vol 3.
  91. John Beazley, “The Crucifixion: Jesus and the twelve apostles, with the inscription IXQYC”. London, British Museum, 1970. Revisado el 24 de abril de 2010. [19]
  92. Enciclopedia Católica, “Veneración de Imágenes”. En Inglés. Revisado el 24 de abril de 2010 [20]
  93. J. F. Hurst, History of the Christian Church, Nueva York, 1897, tomo I, p.: 366.
  94. The Ecclesiastical Review, Baltimore, septiembre de 1920, núm. 3, p.: 275.
  95. New Catholic Encyclopedia, 1967, tomo IV, p.: 486.
  96. G. S. Tyack, “The Cross in Ritual, Architecture, and Art” (La cruz en el ritual, la arquitectura y el arte), Londres, 1900, p.: 1.
  97. W. D. Killen, The Ancient Church, Ed. de 1859, p.: 316.
  98. W. E. Vine. “Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamento, Exhaustivo”. 1962. Vol. 1, pág. 348. Traducción de S. Escuain.

La Crucifixión de Jesús – Una Representación Precisa
La crucifixión de Jesús es detallada en todos los cuatro evangelios del Nuevo Testamento. No sólo estas cuatro representaciones relatan precisamente este evento histórico, también describen gráficamente una práctica romana que ha sido confirmada absolutamente por la evidencia arqueológica.

La Crucifixión de Jesús – La Práctica Romana.
En 1968, la veracidad histórica de la crucifixión de Jesús tomó otro salto adelante. Un lugar fue encontrado en Israel que contenía los cuerpos de 35 hombres, cada uno de los cuales había sufrido una muerte brutal alrededor del tiempo de la revuelta judía contra Roma en 70 d.C. Una inscripción identificó a uno de estos hombre, Yohan Ben Ha’galgol. Una examinación de sus huesos hecha por especialistas de la Escuela Médica de Hadaza determinó que este hombre tenía entre 25 a 30 años de edad, y que midió cinco pies con seis pulgadas.

Dramáticamente, estas examinaciones también mostraban que el hombre había sido crucificado en una manera semejante a la crucifixión de Jesús. Un clavo había atravesado ambos pies, los cuales fueron torcidos hacia afuera para que el clavo pudiese ser clavado dentro del tendón de Aquiles. Los clavos también atravesaron ambos antebrazos, justo debajo de las muñecas. Las examinaciones de los huesos también revelaron que las piernas del hombre fueron aplastadas debajo de las rodillas. En Juan 19:31-33, leemos que los verdugos romanos expeditaban la muerte de las víctimas de crucifixión por quebrantar las piernas – esto rápidamente les ocasionaba asfixia porque no podían empujar arriba con sus piernas para inflar sus pulmones.

Otro descubrimiento arqueológico, datado al primer siglo d.C., es un talón noidentificado descubierto en otro cementerio en Jerusalén. Ahora guardada por la Autoridad de Antigüedades Israelí, y exhibido en el Museo Israelí, este fósil dramático todavía tiene un clavo grande alojado en el talón. Parece que los verdugos alcanzaron el hueso cuando clavaron esta víctima a la cruz, y no podían sacar el clavo cuando quitaron el cuerpo para el entierro.

La Crucifixión de Jesús – Más Evidencia Indirecta
La crucifixión de Jesús no es mencionada en Los Manuscritos de Mar Muerto, pero los manuscritos antiguos revelan que tanto judíos como romanos odiaban la práctica de la crucifixión por su crueldad extrema. Los pergaminos también explican que la crucifixión era una forma de pena capital reservada para esclavos y aquellas personas consideradas una amenaza a Roma. Esto explica por qué Poncio Pilato escogió la crucifixión como el castigo para Jesucristo, ya que Jesús reclamaba una forma de “reinado” que amenazaba a los con poder religioso y político.

En 1878, una inscripción sobre una tabla fue descubierta en Nazarét conteniendo un decreto del Emperador Claudio de Roma. Este decreto oficial anunció que las tumbas no debieran ser robadas, ni los cuerpos quitados de ellas. El castigo por violar esta ley era la muerte. Interesantemente, esta tabla de piedra es datada a alrededor de 50 d.C., y antes de este tiempo, el robo de una tumba no era considerado una ofensa capital. Claudio probablemente hizo público este decreto como resultado del motín causado por la temprana predicación de la resurrección de Jesús, la cual causaba disturbios mayores en 49 d.C., cuando judíos incrédulos declaraban que el cuerpo de Jesús había sido robado por Sus seguidores.

La Cruficixion de Jesús – El Veredicto
La crucifixión de Jesús, tal como presentada en los evangelios del Nuevo Testamento, concuerda exactamente con los descubrimientos destacados en este artículo breve. Estos hallazgos proveen apoyo indirecto para toda la otra evidencia directa de la vida, muerte, y resurrección de Jesucristo.


Aspectos médicos de la crucificción de Jesus


Introducción

A través de la historia se han hecho películas, dramas, y se han escrito numerosos libros que tratan con el tema de la crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.

Cuando leemos los relatos hechos por los evangelios (Mateo, Marcos, Lucas, Juan) vemos un recuento de lo acontecido a Cristo durante su arresto, interrogación, condenación y crucifixión, pero no se describe en detalles sus padecimientos. El propósito de los evangelios era dar a conocer lo acontecido sin dar muchos detalles del proceso. En aquel tiempo se conocía muy bien lo que era una crucifixión y los escritores de los evangelios sabian que sus lectores estarian familiarizados con los sufrimientos de un crucificado.

Lo maravilloso de la Palabra de Dios es que aunque el relato de los Evangelios no nos da muchos detalles, el profeta Isaías ya habia profetizado cientos de años atrás que el Mesías sería llevado al matadero y sería desfigurado hasta el punto de ser irreconocible. No solamente Cristo sufrió en su cuerpo, sino que tambien llevo los pecados, las enfermedades, las rebeliones y los dolores de toda la humanidad. En una de sus últimas palabras en la cruz, Jesus dijo: “Dios mio, Dios mio, por que me has desamparado.” En ese momento era como si Dios el Padre volviera su rostro para no ver el pecado que fué depositado en su Hijo. Por primera vez en su vida, Cristo se sintió alejado del Padre y sin su estrecha comunión con él.

Es nuestro propósito en este estudio describir desde un punto de vista médico y teológico los padecimientos de nuestro Señor. Desde el momento de su oración en el huerto de Getsemani veremos como los padeciemientos de Cristo van incrementando hasta el punto de su muerte. Veremos como con cada golpe, con cada bofetada, con cada latigazo, Jesús cumplía la Palabra de Dios…

Es mi oración al Señor que al estudiar este tema podamos amar más intensamente a nuestro Jesús, que sufrió por nosotros y aprendamos a agradecer mas su precioso sacrificio en el Calvario…

1. Sudor de Sangre:

El primer tormento o expresión de intenso dolor en la pasión señalado por los evangelios es la agonía en el huerto de Getsemaní, horas antes de ser entregado a los enemigos. La lucha era aterradora y un ángel se presentó para confortarlo…
“y se le apareció un angel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra…” (Lucas 22:43-44)

Es interesante notar que el único evangelista que relata este hecho fué un médico, Lucas.

Esta condición es conocida en la medicina como “hematohidrosis” (sudor de sangre). Este fenómeno es muy raro, pero perfectamente documentado y que ocurre en condiciones excepcionales. El Dr. LeBec escribe: “Es un agotamiento físico acompañado de un trastorno moral, consecuencia de una emoción profunda, de un miedo atroz” (Le supplice de la Croix, Paris, 1925)

Se describe como una dilatación y ruptura de los vasos capilares subcutaneos en su punto de contacto con la base de los millones de glándulas sudoríparas. La sangre se mezcla con el sudor y se coagula sobre la piel despues de la exudación. Es esta mezcla de sudor y coágulos la que se va juntando hasta correr por encima de la piel de todo el cuerpo en cantidad suficiente como para caer al suelo.

Esta hemorragia microscópica tiene lugar en toda la piel, la cual queda, por esta causa lesionada, dolorida y muy sensible a los golpes.

Esta agonía de Jesus no se debia tanto a los padecimientos físicos que pasaria, sino a la realidad de que los pecados y enfermedades de la humanidad vendrian sobre él. En su oración del huerto le dijo al Padre: “si quieres, pasa de mi esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya…”

La copa Jesus bebió y no se resistió a la voluntad del Padre.

2. La bofetada:

Aquí se encontraba Jesus frente al sumo sacerdote y al contestar a una pregunta fué abofeteado por un alguacil. (Juan 18:22). Algunos comentaristas dicen que aqui La palabra usada por Juan no significaba bofeteda sino un bastonazo. El Dr. Judica Cordiglia dice: “ es una lesión del cartilago de la nariz y la posible desviacion de la misma debido a un golpe con un palo corto, cilindrico y de 4 a 5 cm de diametro.” Un golpe a la nariz que fue capaz de desviarla de su plano normal y de lesionar el cartilago. Aqui debio haber salido abundante sangre.

3. Malos Tratos

Recordemos que Jesus fue arrestado de noche y llevado a una corte ilegal a ser condenado. Las leyes judaicas no permitian que ningun reo fuese condenado antes de la pascua y que un juicio fuese llevado a cabo de noche. Tambien fueron traidos testigos falsos que el final no se pudieron usar por que sus historias no coincidian. Jesus fue llevado ante al sumo sacerdote y despues de horas de debates e interrogacion, da la declaracion que hace enfurecer al sumo sacerdote: “…y ademas os digo, que desde ahora vereis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgo sus vestiduras, diciendo: ha blasfemado! Que mas necesidad tenemos de testigos? He aqui ahora mismo habeis oido su blasfemia. Que os parece? Y responsiendo ellos, dijeron: es reo de muerte! (Mateo 26:64-66)

Recordemos que la piel de Jesus ya estaba sensible al sudar sangre y ahora aqui dice Mateo en el verso 67: “..entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban…” Aqui, aunque los evangelios no lo relatan, el profeta Isaias incluye que los pelos de su barba eras arrancados: “di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondi mi rostro de injurias y de esputos.” (Isaias 50:6)

4. Flagelación

Despues de que Jesus se presento a Pilato, el cual dijo que no encontraba nada mal en el, Jesus fue azotado. La intencion de Pilato era azotar a Jesus y luego soltarlo, pero la insistencia del pueblo con sus gritos “crucificale! crucificale! pudo mas. Dice Mateo 27:26: “entonces les solto a Barrabas; y habiendo azotado a Jesus le entrego para ser crucificado.”

Mas de 120 golpes con el flagelo dados por dos fuertes verdugos, uno mas alto que el otro, diestros en su oficio, los cuales, puesto uno a cada lado del reo le cubrieron metodicamente con sus golpes toda la superficie del cuerpo (torax, abdomen, brazos y piernas, a excepcion de la parte del pecho correspondiente al corazon), sin dejar espacios.

El azote con el que le flagelaron fue el horrible flagellum taxillatum, compuesto basicamente de un baston con tiras de cuero. Cada punta de cada tira se encontraba llena de pedazos de hueso y de plomo. Al flagelar a Jesus en su ya sensible piel, cada latigazo arrancaba literalmente los pedazos de su piel exponiendo la carne viva y brotando abundante sangre. Asi aparece Jesus: herido y sangrante conforme a lo que habia predicho el profeta Isaias: “Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer…” (Isaias 52:14) Tambien Isaias 53: 3 dice: “despreciado y desechado entre los hombres, varon de dolores, experimentado en quebranto…”

Despues del azotamiento, Jesus se desplomaria y quedaria sentado sobre el charco de su propia sangre. Estaba casi completamente desnudo, y parece que en ese momento le alcanzaron sus vestidos para que se cubriera. “Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesus al pretorio, y reunieron alrededor de el a toda la compañia; y desnudandole, le echaron encima un manto de escarlata…” (Mateo 27:27-28)

Flagelación...Haga click en la imagen

5. Coronacion de espinas

Pasado un cierto tiempo, y algo repuesto de los azotes, Jesus fue llevado por los soldados al atrio, en el interior del pretorio e hicieron con el lo que se llamaba en aquel tiempo como “el juego del rey”, que era un juego de azar practicado por niños y adultos. Este juego cruel practicado a Jesus coronandolo de espinas era un desahogo brutal de los soldados romanos.

Para ello, congregan a toda la cohorte (de 400 a 600 hombres), le desnudan de nuevo, le hacen sentar sobre cualquier banco de piedra, le echan a las espaldas una capa corta color grana y le encasquetan la corona de espinas con fuerza sobre la cabeza, le ponen una caña por cetro en la mano derecha y empieza la farsa…”salve, Rey de los judios! Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupian, y puestos de rodillas le hacian reverencias. Despues de haberle escarnecido, le desnudaron…(Mr.15:15; Mt.27:26-30; Jn 19:1-3).

La palabra “corona” nos ha inducido a pensar en un cerco de espinas en torno a la cabeza, tal como lo presentan los crucifijos, pero la frase empleada aqui por Marcos al igual que Juan es: Plexantes stephanon ex acanthon…epethekan epi tes kefales autou: “Entretejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza.”

Estas espinas de una planta local se entretejia alrededor de la cabeza horizontalmente de la frente a la nuca pasando por encima de las orejas.

6. Con la cruz a cuestas

Despues de que Pilato no detuvo la condena, se manda a que Jesus fuese atado y enviado a morir: “Inmediatamente…le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle (Mt. 27:31). Es significativo que no diga que le quitaron tambien la corona de espinas.

Era la costumbre que el reo cargara con su madero hasta el lugar de la crucifixion. Aqui a Jesus le mandan a cargar el palo transversal de la cruz que se cree que pesaba unas 110 libras. Fue forzado a cargar el madero sobre su ya desgarrada y sangrienta espalda por un tramo de distancia de unos 600 metros…hacia el Calvario…por un terreno pedregoso, con subidas y bajadas, pero no pudo llegar y Simon de Cirene le tuvo que ayudar.

7. Caidas

Los evangelios no mencionan nada sobre caidas en el camino al Calvario, pero la tradicion considera tres. Es posible que ambas rodillas estuvieran heridas por las violentas caidas sobre el terreno pedregoso.

8. La crucifixion

Lo primero que hicieron los soldados fue despojarle violentamente de sus vestidos. La tunica interior estaba pegada a las llagas, debido a la sangre coagulada. Por lo tanto, el dolor tuvo que ser atroz. Cada hilo pegado a la superficie desnuda, al ser arrancado, arrastra consigo una de las innumerables terminaciones nerviosas puestas al descubierto con la llaga. Estos millares de choques dolorosos se suman y multiplican, aumentando cada uno en consecuencia la sensibilidad del sistema nervioso.

Aqui no se trata de una lesion local, sino de casi la totalidad de la superficie del cuerpo, especialmente del tan maltratado dorso. La sangre corre de nuevo y derribado al suelo las llagas de su dorso, muslos y pantorrillas se llenan de polvo y arena.

Crucificado...haga click en imagen

Los soldados atraviesan los clavos por las manos y los pies y es clavado a la cruz. Para los romanos la muñeca es considerada parte de la mano y se sabe que Jesus fue clavado por la muñeca para evitar que los clavos se salieran de sus manos con el peso de su cuerpo en la cruz.

Jesus no ha emitido ningun grito, pero su rostro se ha contraido horriblemente. Su pulgar, con un movimiento violento se ha doblado sobre la palma colocandose en oposicion a los otros dedos, debido a que su nervio mediano ha sido herido. Un dolor fulgurante e indecible se ha apoderado de sus dedos, saltando como un dardo de fuego hasta su espalda y estallando en su cerebro. Es el dolor mas insoportable que un ser humano puede experimentar al producirse la lesion en un tronco nervioso.

Despues de ser clavado Jesus fue levantado cumpliendo su propia profecia: “ y si yo fuese levantado de la tierra, a todos atraere a mi mismo. Y decia esto dando a entender de que muerte iba a morir.” (Juan 12:32)

Junto a dos malhechores fue crucificado para cumplir la escritura: …”y fue contado con los pecadores, habiendo el llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

9. Atroz agonia

Muy pronto Jesus comenzo a tener dificultad al respirar. Esto era propio de los crucificados. El diafragma muscular que se mueve para que pueda respirar al contraer y relajar los pulmones, se queda en posicion de inhalacion y es casi imposible exhalar el aire tomado. La unica manera es apoyandose en los clavos de los pies y en la muñecas para poder exhalar el aire y luego comenzar de nuevo.

Poco a poco le fueron faltando las fuerzas, al tiempo que los calambres aumentaban y las alternativas de elevacion y descensos sucesivos hubieron de abreviarse y repetirse mas a menudo, por lo cual los dolores se acrecentaban hasta lo indecible.

Clavos...has click en la imagen

Asi pasaron 3 interminables horas y a la hora novena ( como las 3 de la tarde), Jesus clamo a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, lama sabactani? Que traducido es: Dios mio, Dios mio, porque me has desamparado?

Jesus queria manifestarnos algo muy importante: un sufrimiento misterioso que nosotros somos incapaces de imaginar. Sufrimientos mucho mas terribles que todos los demas, fisicos y morales, descritos hasta aqui. Jesus habia salido fiador de los hombres, se habia hecho responsable ante Dios de los crimenes y maldades de todo el mundo.

El cordero de Dios inmolado llevo nuestros pecados y por un breve instante, como que el Padre alejo su rostro de El…y fue abandonado. Isaias 53:4-5 dice: “ciertamente llevo el nuestras enfermedades, y sufrio nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

10. Muerte

Cuando Jesus hubo probado el vinagre, dijo: consumado es…(Juan 19:30).

Consumada estaba la obra que el Padre le habia encomendado de redimir al mundo (Jn. 17:4). Todas las profecias sobre El se habian cumplido. Habia realizado su mision. Ahora podia morir.

Existen muchas teorias acerca de las causas de la muerte de Jesus, pero casi todas coinciden que fue una combinacion de aflicciones. La realidad al fin de toda su agonia es que Cristo fue quien entrego el espiritu y solamente el decidio el momento y el segundo de su muerte.

Despues de muchas horas de agonia, el cuerpo de nuestro Señor habia perdido mucha sangre y la poca que le quedaba en su cuerpo se habia espesado de manera que el corazon ya casi no la podia bombear. El suero se separa de los globulos rojos y una membrana alrededor del corazon llamada el pericardio estaba llena de liquido. En los momentos finales, algunos medicos creen que Jesus muere de una pericarditis, que es la ruptura del pericardio por inflamacion. Es como si su corazon haya explotado…

Esta condicion es confirmada cuando el soldado traspasa una lanza por su costado: “pero uno de los soldados le abrio el costado con una lanza, y al instante salio sangre y agua…” (Juan 19:34) Aqui se cumple lo dicho por el profeta: “…y miraran a mi, a quien traspasaron...” (Zacarias 3:10)

Era la costumbre de los romanos el quebrantarle las piernas a los reos crucificados si estaban vivos al final de su tortura en la cruz. Debido a que tenian que apoyarse en las piernas para respirar, al quebrantarles los huesos ya no podian respirar y morian asfixiados. En el caso de Jesus, vieron que ya estaba muerto y no tuvieron que quebrantarles los huesos. Esto fue un cumplimiento de la profecia que dice: “el guarda todos sus huesos; ni uno de ellos sera quebrantado.” (salmo 34:20).

Todo lo que paso el Señor durante todos sus sufrimientos lo hizo por amor…por amor a nosotros…porque de tal manera amo Dios al mundo que envio a su Hijo…” y Jesus no rehuso la copa y la bebio…

Aunque Jesús murió, la noticia más maravillosa de aquel tiempo fué que al tercer día resucitó. Su tumba está vacia. El venció la muerte para darte vida, venció el pecado para que pudieras acercarte a Dios. El llevó tu depresión, tristeza, tu dolor, tu angustia, tu deseperación y las clavó en la cruz para darte paz, esperanza y vida eterna.

Jesús esta vivo y él te pide es que lo invites a venir a tu vida y corazón y el cambiará las circuntancias, borrará tus pecados, te dará esperanza para vivir, podrás realmente experimentar el verdadero amor y la paz que hasta ahora no has tenido. Una paz que sobrepasa todo entendimiento humano.

¿Quieres confiar en Jesús? ¿quieres tratar una vez más? ¿Que debes hacer?

Solamente repite esta simple oración:

Dios de los cielos, yo me arrepiento de todos mis pecados. Acepto a Jesucristo como mi Salvador y mi Señor... ven a mi corazón Señor Jesús y dame vida eterna...yo acepto el sacrificio que hiciste por mí en la cruz del Calvario..te entrego mi vida...y de ahora en adelante te seguiré...amén.

Si has hecho esta oración de corazón, te garantizamos que tu vida a partir de hoy no será la misma. Ahora debes conocer mas a Jesús a través de su palabra, la Biblia. Debes buscar una iglesia donde congregarte y aprender más sobre los caminos de Dios.

Si has hecho la oración aceptando a Cristo, conectate a los siguientes enlaces para mas información sobre los primeros pasos que debes tomar.

Fecha de la crucifixión de Cristo

Colin Humphreys y Graeme Waddington, científicos de la Universidad de Oxford (Inglaterra), creen haber determinado la fecha exacta de la muerte de Jesucristo

Con base en la Biblia y en fuentes romanas, sabían que tal suceso ocurrió un viernes del mes de Nisán, antes de la Pascua de los hebreos, entre los años 26 y 36 de nuestra era, o sea, el período en que Poncio Pilatos fue procurador de Judea. Para obtener mayor información, reconstruyeron el calendario hebreo y mediante un proceso de eliminación, en que consideraron referencias judías, bíblicas y romanas, obtuvieron como resultado dos fechas posibles: el 7 de abril del año 30 y el 3 de abril del año 33.

Por otra parte, el día de la crucifixión según afirma el Libro de los Hechos de los Apóstoles, la Luna fue vista de un color rojo de sangre, lo cual indica un eclipse. Calculando las fechas de eclipses lunares visibles en Jerusalén, los científicos han formulado la teoría de que Jesucristo murió el 3 de abril del año 33.



Poema La Crucifixión de Santiago Azar


Ya en la cruz los tres condenados
ingresaban a sus últimos suspiros.
El obrero que estaba a la izquierda del poeta,
que agonizaba en su propia cruz, le decía:
?Acuérdate de mí y canta, cuando estés en el infierno,
la saliva de la injusticia con la que nos besaron cada día?.
El poeta, entre sus penosos esfuerzos, le regaló su corazón
a aquel hombre que tanto hizo por los suyos.
Entretanto, a su derecha, se encontraba el poderoso,
quien sin mediar su propio dolor le exclamó:
? Y tú, poeta, que eres tan brujo con las agonías ajenas,
que posees una flor marchita en cada dedo sucio;
sálvate a ti mismo y a todos nosotros?.
Pero el poeta, que ya no respiraba, de improviso, respondía:
?Tú no eres digno de estas muertes, ni partirás con nosotros,
quedarás vivo en la angustia de un mundo sin ojos,
porque ciego te olvidarás en el propio olvido?.
Fue allí cuando el obrero, replicó como la primera vez:
?Por qué atacas a este hombre,
que creyó en las estrellas,
que creció al amparo de sus pájaros indomables,
que se resguardó de las lluvias
con el solo paraguas de sus versos.
Tú, no partirás con nosotros?.
Fue allí, cuando la tierra se oscureció con tempestades,
mientras un hielo de muerte caía sobre los cuerpos heridos.
Fue allí también, cuando poeta y obrero se hacían una sola lengua,
se hacían una sola resurrección y una sola vida eterna,
dejando allá al poderoso, clavado en el olvido,
mudo, ciego, muerto de muerte.


LOS SUFRIMIENTOS DE JESUS
SEGÚN LA MEDICINA

Ver también concordancia del Evangelio de la pasión y muerte

A los 33 años Jesús fue condenado a muerte.
La "peor" muerte de la época. Sólo los criminales eran condenados como Jesús.

Jesús en el Huerto suda sangre
Los Evangelios nos dicen que Jesús comenzó a sudar sangre cuando estaba orando en el monte de los Olivos, específicamente en el jardín del Getsemaní. Esto no es un lenguaje poético sino una condición médica llamada "hematidrosis". No es muy común pero puede darse cuando hay un alto grado de sufrimiento psicológico.

Lo que sucede es que la ansiedad severa provoca la secreción de químicos que rompen los vasos capilares en las glándulas sudoríficas. Como resultado, hay una pequeña cantidad de sangrado en las glándulas y el sudor emana mezclado con sangre. No es mucha sangre sino una cantidad muy pequeña. Esto provocó que la piel quedara extremadamente frágil de modo que cuando Jesús fue flagelado por el soldado romano al día siguiente, su piel ya estaba muy sensible.

Ya Jesús estaba debilitado por lo sucedido en el Huerto y la noche entera sometido a falso juicio y golpizas y cárcel.

La flagelación
Las flagelaciones romanas eran conocidas por ser terriblemente brutales. Generalmente consistían de treinta y nueve latigazos. El soldado usaba un látigo con tiras de cuero trenzado con bolas de metal entretejidas. cuando el látigo golpeaba la carne, esas bolas provocaban moretones o contusiones, las cuales se abrían con los demás golpes. Y el látigo también tenía pedazos de hueso afilados, los cuales cortaban la carne severamente.

La espalda quedaba tan desgarrada que la espina dorsal a veces quedaba expuesta debido a los cortes tan profundos. Los latigazos iban desde los hombros pasando por la espalda, las nalgas, y las piernas. Mientras continuaba la flagelación, las laceraciones rasgaban hasta los músculos y producían jirones temblorosos de carne sangrante. Las venas de la víctima quedaban al descubierto y los mismos músculos, tendones y las entrañas quedaban abiertos y expuestos.

La víctima podía experimentar un dolor tan grande que le llevase a una conmoción hipovulémica. Hipo significa "bajo, "vol" se refiere a volumen y "émica" significa "sangre", por lo tanto, conmoción
hipovolémica quiere decir que la persona sufre efectos de la pérdida de una gran cantidad de sangre. Esto causa 4 efectos:
1. El corazón se acelera para tratar de bombear sangre que no existe.
2. Baja la presión sanguínea, lo que provoca un desmayo o colapso.
3. Los riñones dejan de producir orina para mantener el volumen restante.
4. La persona comienza a sentirse sedienta porque el cuerpo ansía fluidos para reponer el volumen de sangre perdido.

Camino al Calvario
Jesús se encontraba en condición hipovólemica mientras ascendía por el camino hacia el lugar de la ejecución en el Calvario llevando el madero horizontal de la cruz.

Finalmente Jesús se desplomó y un soldado romano le ordenó a Simón que llevara la cruz por él. Luego Jesús dice "Tengo sed" y en ese momento se le ofrece un trago de vinagre.



En el momento de la crucifixión
La muerte de Jesús fue todavía peor que la crucifixión común. No a todos los criminales condenados los clavaban a la cruz. Muchos eran amarrados.

A Jesús lo acostaron y clavaron sus manos en posición abierta en el madero horizontal. Esta viga se llamaba patibulum y en ese momento estaba separado el madero vertical, que estaba clavado al suelo de forma permanente.

Los clavos que los romanos usaban eran de trece a dieciocho centímetros de largo, afilados hasta terminar en una punta aguda. Se clavaban por las muñecas. El clavo atravesaba el nervio mediano. Ese es el nervio mayor que sale de la mano y quedaba triturado por el clavo que lo martillaba. Este dolor es similar al que uno siente cuando se golpea accidentalmente el codo y se da en ese huesito (en el nervio llamado cúbito), pero ahora imagine tomar un par de pinzas y presionar hasta triturar ese nervio, ese dolor es similar al que Jesús experimentó. Al romper ese tendón Jesús y por tener sus muñecas clavadas, Jesús fue obligando a forzar todos los músculos de su espalda para poder respirar.

Dolor Excruciante
El dolor era tan insoportable que literalmente no existían palabras para describirlo. Se tuvo que inventar una nueva palabra llamada "excruciante" (que significa "de la cruz") para describir semejante dolor.

Jesús colgado en la cruz
Cuando Jesús fue alzado para unir el madero con el poste vertical se procedió a clavarle los pies. Nuevamente los nervios de los pies fueron triturados y eso debe haber causado un dolor similar al de las muñecas.

Al momento de estar en posición vertical sus brazos se estiraron intensamente, probablemente 15 centímetros de largo y ambos hombros debieron haberse dislocado (solo tome en cuenta la gravedad, para sacar su conclusión), lo que confirmaba lo escrito en Salmos 22 "dislocados están todos mis huesos".

Una vez que la persona cuelga en posición vertical, la crucifixión es una muerte lenta y agonizante por asfixia. La razón es que la presión ejercida en los músculos pone el pecho en la posición de inhalación. Básicamente, para poder exhalar, el individuo debía apoyarse en sus pies (fijos con clavos al madero) para que la tensión de los músculos se alivie por un momento. Al hacerlo, el clavo desgarraría el pie hasta que quede finalmente incrustado en los huesos tarsianos.

Después de arreglárselas para exhalar, la persona podría relajarse y descender para inhalar otra bocanada de aire. Nuevamente tendría que empujarse hacia arriba para exhalar raspando su espalda ensangrentada contra la madera áspera de la cruz.

Este proceso continuaba hasta que la persona ya no pudiera empujarse hacia arriba para respirar. Entonces moría.

Jesús aguantó esa situación por poco más de 3 horas.

Muerte de Jesús
A medida que la persona reduce el ritmo respiratorio, entra en lo que se denomina acidosis respiratoria: el dióxido de carbono de la sangre se disuelve como ácido carbónico lo cual causa que aumente la acidez de la sangre. Finalmente eso lleva a un pulso irregular. De hecho al sentir que su corazón latía en forma errática, Jesús se hubiera dado cuenta de que estaba a punto de morir, y es entonces que pudo decir: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" y luego murió de un paro cardiaco.

Incluso antes de morir la conmoción hipovolémica debe haber causado un ritmo cardíaco acelerado sostenido que debe haber contribuido al paro cardíaco, lo cual dio por resultado la acumulación de fluido en la membrana que rodea al corazón llamada efusión pericárdica, al igual que alrededor de los pulmones, llamada efusión pleural.

Traspaso del Corazón
Para acelerar la muerte, los soldados quebraban las piernas de los crucificados, utilizando para ello una lanza romana para despedazar los huesos de la parte inferior de las piernas. Eso evitaba que la persona empujara hacia arriba con las piernas para poder respirar así que la muerte les seguía en cuestión de minutos.

En el Nuevo Testamento se nos dice que los huesos de Jesús no fueron quebrados como ocurrió con los otros crucificados. Esto fue así porque los soldados habían confirmado que Jesús había muerto; así se cumplió la profecía del Antiguo Testamento acerca del Mesías donde se dice que ninguno de sus huesos sería quebrado. Pero el soldado romano para confirmar la muerte de Jesús le clavó la lanza en su costado derecho. La lanza atravesó el pulmón derecho y penetró el corazón. Por lo tanto, cuando se sacó la lanza, salió fluido claro, como el agua, seguido de un gran volumen de sangre, tal como lo describe Juan, uno de los testigos oculares, en su Evangelio.

Además hay que mencionar la humillación que sufrió por el desprecio y las burlas, cargando su propia cruz por casi dos kilómetros,
mientras la multitud le escupía el rostro y le tiraba piedras (la cruz pesaba cerca de 30 kilos, tan solo en la parte horizontal, en la que le clavaron sus manos).

Romanos 5,7-11
"En verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir -; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera! Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no solamente eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación."

Causas humanas de su muerte.
Jesús de Nazaret es Dios pero también es hombre, "vivió como hombre semejante en todo a nosotros, menos en el pecado" y, como hombre estuvo inmerso en una sociedad con costumbres, tradiciones y leyes. Jesús era muy diferente a lo que sus contemporáneos esperaban de un salvador y mucho menos de un rey. ¿Ir de pueblo en pueblo, servir, condolerse del dolor de otros, perdonar, comer con pecadores?, ¡morir en una Cruz! ¿Son actitudes propias de un rey, de un salvador, del Mesías esperado? Ciertamente sus actos, sus palabras inquietaban, incluso a veces, escandalizaban.
La pasión y muerte de Jesús fue el resultado del conflicto que provocó su vida. Por un lado, el conflicto con las masas ante su actitud de perdonar a publicanos y pecadores y hacerlos sus amigos y, por otro, su enfrentamiento con los dirigentes y autoridades judías al acusarlos de haber convertido el templo de Dios en cueva de bandidos (Mt 21,13ss), al llamarlos en público asesinos y malvados (Mt 21, 33-46). La muerte de Jesús en la Cruz fue el resultado final de una vida entregada por la causa del Reino de Dios.
A Jesús se le hizo un juicio doble: el religioso y el civil, en cada uno se dio una razón distinta de la condena. En el juicio religioso se le acusó de blasfemia al declarar que él era el Mesías (Mc 14, 61ss), pero el fondo del problema era otro, al decir estas palabras Jesús estaba afirmando que Dios estaba de su parte, le daba la razón a él y se la quitaba a ellos; se le acusó de falso profeta e incluso de hechicería.
Respecto al juicio político, a juzgar por el letrero de la cruz, sabemos que a Jesús lo condenaron oficialmente por haberse proclamado rey de los judíos (Mt 27,38), aunque en realidad el procurador romano dio la sentencia de muerte porque los dirigentes religiosos lo amenazaron de denunciarlo al emperador por proteger a un "sedicioso" (Jn 19,12).
Humanamente, estas son las causas de la muerte de Jesús: su vida siempre de acuerdo a la voluntad del Padre, de parte de los pobres, oprimidos y desprotegidos, esto desde luego, amenaza el "bienestar" de los poderosos. Pero, al mismo tiempo, quien se pronuncia a favor de la justicia, rescata al hombre de la más cruel de las realidades: el pecado. La misión del Hijo de Dios no es sólo quitar los males, sino arrancar de raíz lo que los origina, es decir, el pecado.

Causas teológicas de su muerte.
Estas son las causas teológicas de la muerte de Jesús, las que sólo se aceptan por la fe:

  • Muerto por nuestros pecados
    El pecado nos impide experimentar el amor de Dios, nos aleja de Él. Los hombres en el Antiguo Testamento estaban conscientes de la necesidad de expiar sus pecados por medio de algún sacrificio, pero nada había sido suficiente, la única solución era Jesús, cuyo nombre significa "Dios salva". Nuestros pecados han sido perdonados gracias al sacrificio de Cristo que le pide al Padre en la cruz: "Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,33). El Padre al ver tanto amor de su Hijo por nosotros, cancela nuestra deuda. Por tanto, ya estamos en paz con Él (Col 2,13-14). Además, Jesús no solo borra nuestro pecado, sino que nos capacita para ya no pecar más, con el testimonio de su vida, con su doctrina, con su gracia. En la cruz de Jesús, murió todo lo que no nos dejaba vivir como hijos de Dios y por su sangre preciosa, fuimos rescatados, lavados y purificados. Él soportó el castigo que nos trae la paz y por sus heridas fuimos liberados.

  • Jesús el Mediador
    El Padre nos salva por la mediación única de Jesucristo (1Tim 2,1-5). Su mediación supera la de cualquier otro, como hombre, Jesús es el único unido indisolublemente a la divinidad, y por ello, el único que, como Dios y hombre, puede ser "puente" entre Dios y los hombres. Jesús es el mediador de la Nueva Alianza, con su sangre sella este pacto con Dios. En la institución de la Eucaristía, presenta el vino (su sangre) como la sangre de la Alianza nueva y definitiva (1Cor 11,25), sangre derramada en expiación por los pecados de los hombres (Mt 26,28; Lc 22,20)

  • Jesús el Redentor
    Jesús vivió su muerte en una actitud de obediencia y fidelidad total al Padre y de amor y perdón a los hombres. La muerte que era la manifestación suprema del pecado, se ha convertido en la manifestación suprema de amor y reconciliación entre Dios y el hombre. La muerte de Jesús no fue fruto del azar, sino que pertenece al misterio del designio de Dios (Hch 2,23) más no significa que los que entregaron a Jesús son sólo ejecutores pasivos de un drama escrito de antemano por Dios. El designo eterno de Dios incluye la respuesta libre de cada hombre a su gracia. (Hch 4, 27-28). Dios permitió los actos nacidos de la ceguera del hombre para realizar su designio de salvación.


"Vía Crucis" latín de "Camino de la Cruz".




VIA CRUCIS

¿Cómo rezar el viacrucis?

Origen y promesas de Jesús a los devotos del viacrucis

¿En qué consiste?

Es recordar con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado. Te animarás a cargar con las cruces de cada día, si recuerdas con frecuencia las estaciones o pasos de Jesús hasta su muerte en la Cruz.

¿Cuáles son las promesas de Jesucristo a los devotos del via crucis?

A la edad de 18 años, Estanislao, joven español, ingresó al noviciado de los “Hermanos de las escuelas cristianas" , en Bugedo (Burgos, España). En la vida religiosa, este joven tomó los votos de religión que son: el cumplimiento de los reglamentos, avanzar en la perfección cristiana; y alcanzar el amor puro. En el mes de octubre de 1926, este hermano se ofreció a Jesús por medio de María Santísima. Poco después de haber hecho esta donación heroica de sí mismo, el joven religioso enfermó y meses después, murió. Fue en marzo de 1927.

Según el maestro de novicios, Estanislao era un alma escogida de Dios que recibía mensajes del cielo. Sus confesores y teólogos reconocieron estos hechos sobrenaturales como actos insignes. Su director espiritual le había ordenado escribir todas las promesas transmitidas por Nuestro Señor, entre otras las relacionadas con los devotos del via crucis.

Promesas para los devotos del Via Crucis

1.- Yo concederé todo cuanto se me pidiere con fe, durante el rezo del Via Crucis.
2.- Yo prometo la vida eterna a los que, de vez en cuando, se aplican a rezar el Via Crucis.
3.- Durante la vida, yo les acompañaré en todo lugar y tendrán Mi ayuda especial en la hora de la muerte.
4.- Aunque tengan más pecados que las hojas de las hierbas que crece en los campos, y más que los granos de arena en el mar, todos serán borrados por medio de esta devoción al Via Crucis. (Nota: Esta devoción no elimina la obligación de confesar los pecados mortales. Se debe confesar antes de recibir la Santa Comunión.)
5.- Los que acostumbran rezar el Vía crucis frecuentemente, gozarán de una gloria extraordinaria en el cielo.
6.- Después de la muerte, si estos devotos llegasen al purgatorio, Yo los libraré de ese lugar de expiación, el primer martes o viernes después de morir.
7.- Yo bendeciré a estas almas cada vez que rezan el Via Crucis; y mi bendición les acompañará en
todas partes de la tierra. Después de la muerte, gozarán de esta bendición en el Cielo, por toda la eternidad.
8.- A la hora de la muerte, no permitiré que sean sujetos a la tentación del demonio. Al espíritu maligno le despojaré de todo poder sobre estas almas. Así podrán reposar tranquilamente en mis brazos.
9.- Si rezan con verdadero amor, serán altamente premiados. Es decir, convertiré a cada una de estas almas en Copón viviente, donde me complaceré en derramar mi gracia.
10.- Fijaré la mirada de mis ojos sobre aquellas almas que rezan el Vía Crucis con frecuencia y Mis Manos estarán siempre abiertas para protegerlas.
11.- Así como yo fui clavado en la cruz, igualmente estaré siempre muy unido a los que me honran, con el rezo frecuente del Vía Crucis.
12.- Los devotos del Vía Crucis nunca se separarán de mí porque Yo les daré la gracia de jamás cometer un pecado mortal.
13.- En la hora de la muerte, Yo les consolaré con mi presencia, e iremos juntos al cielo. La muerte será dulce para todos los que Me han honrado durante la vida con el rezo del Vía Crucis
14.- Para estos devotos del Vía Crucis, Mi alma será un escudo de protección que siempre les prestará auxilio cuando recurran a Mí..

¿Cómo se reza el Via Crucis?

ORACIONES INICIALES

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. Oh buen Jesús, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.

Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICCIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

1ª ESTACIÓN: JESÚS SENTENCIADO A MUERTE1ª ESTACIÓN: JESÚS SENTENCIADO A MUERTE

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla...

Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente...
Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

2ª ESTACIÓN: JESÚS CARGADO CON LA CRUZ2ª ESTACIÓN: JESÚS CARGADO CON LA CRUZ

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad.
Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE, POR PRIMERA VEZ, BAJO EL PESO DE LA CRUZ3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE, POR PRIMERA VEZ, BAJO EL PESO DE LA CRUZ

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos.
¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

4ª ESTACIÓN: ENCUENTRO CON LA VIRGEN4ª ESTACIÓN: ENCUENTRO CON LA VIRGEN

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida. Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia.
¡Ayúdame Madre!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

5ª ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA AL SEÑOR A LLEVAR LA CRUZ5ª ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA AL SEÑOR A LLEVAR LA CRUZ

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular. ¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo?
Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos.
¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de Cirineo?

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el "qué dirán", del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti. Y en tantas otras ocasiones.

Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el "qué dirán".
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

7ª ESTACIÓN: SEGUNDA CAÍDA EN EL CAMINO DE LA CRUZ7ª ESTACIÓN: SEGUNDA CAÍDA EN EL CAMINO DE LA CRUZ

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Caes, Señor, por segunda vez. El Via Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más.
Caes delante de todos... ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda?

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

8ª ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS HIJAS DE JERUSALÉN8ª ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS HIJAS DE JERUSALÉN

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.
Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres.
Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.
Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz.
Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

10ª ESTACIÓN: JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS10ª ESTACIÓN: JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas.
A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres queridos. Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

11ª ESTACIÓN: JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ11ª ESTACIÓN: JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro.

12ª ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ12ª ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado... ¡Gracias, Señor, gracias!
Has muerto por salvarme, por salvarnos. Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

13ª ESTACIÓN: JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE13ª ESTACIÓN: JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí.
¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

14ª ESTACIÓN: EL CADÁVER DE JESÚS PUESTO EN EL SEPULCRO14ª ESTACIÓN: EL CADÁVER DE JESÚS PUESTO EN EL SEPULCRO

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que perdura. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

15ª ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA15ª ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

«¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado» (Lc 24,5-6).

Unas piadosas mujeres fueron al sepulcro de Jesús muy temprano. El anuncio de la resurrección convierte su tristeza en alegría. Jesús está vivo y nosotros vivimos en Él para siempre. La resurrección de Cristo inaugura para la humanidad una renovada primavera de esperanza.

Jesús, enséñame a mantener siempre la esperanza.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

ORACIÓN FINAL

Te suplico, Señor, que me concedas, por intercesión de tu Madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión, quede grabado en mí con marca de actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén.

Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento; acompáñame como acompañaste a tu Hijo Jesús en el camino del Calvario; eres mi Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con amor y esperanza para que mi dolor sea dolor redentor que en las manos de Dios se convierta en un gran bien para la salvación de las almas. Amén.


El recorrido actual del Via Crucis (en rojo). Las estaciones X-XIV se encuentran al interior de la Basílica del S. Sepulcro. El número XV indica el lugar de la Resurección.
I. Jesús es condenado a muerte.
II. Jesús es cargado con la Cruz.
III. Jesús cae por primera vez.
IV. Jesús encuentra a María, su madre.
V. Simón el Cireneo ayuda a Jesús a cargar la Cruz.
VI. La Verónica enjuga el rostro de Jesús.
VII. Jesús cae por segunda vez.
VIII. Jesús encuentra las mujeres de Jerusalén.
IX. Jesús cae por tercera vez.
X. Jesús es despojado de sus vestiduras.
XI. Jesús es clavado en la Cruz.
XII. Jesús muere en la Cruz.
XIII. Jesús es bajado de la Cruz.
XIV. Jesús es puesto en el sepulcro.
Esquema general del Via Crucis según el franciscano Elzearius Horn (1741), con los monumentos más significativos que se encontraban a lo largo del recorrido en las calles de Jerusalén contemporáneas a él. La e scena del Calvario aparece en cambio representada en manera dramática al exterior de las murallas como debían ser en la época de Cristo.

Entre las puertas del monasterio etíope y del patriarcado copto, una cruz rojamente diseñada sobre un fragmento de columna recuerda la tercera y última caída de Jesús.

El el recorrido hacia el Calvario Jesús encuentra un grupo de mujeres que lloraban por Él. (Lc 23,28)

Cuando salía de la ciudad a través de una puerta, se dice que Jesús tropezó e cayó. El libro de los Hebreos recuerda la salida de Jesús a través de una porta (Heb 13,12). El nombre de "Judiciaria" dada por los peregrinos no posee fundamento histórico.

Una grande columna de época romana es el signo y testimonio de la Segunda Caída de Jesús bajo el peso de la Cruz.

Aquí tenía su casa Verónica (Beronikes, la emorroísa de Cafarnaum, según la tradición). Los apócrifos describen cómo ella enjugó el rostro de Jesús con un sudario y cómo los rasgos de su rostro se imprimieron en él.

En este cruce de caminos (o in aquél poco distante) se coloco el episodio del Cireneo, obligado por los soldados a portar el patíbulo de Cristo detrás de Él (Lc 23,26).

Según una tradición apócrifa la madre de Jesús observó el paso de su hijo desde una de las calles laterales, mientras el apóstol Juan trataba de impedirle la visión con el borde de su manto (como en la escultura mural que se vee en la última foto abajo).

Dos calles importantes de Jerusalén se encuentran en este punto. De frente al elegante pórtico de época turca, los arqueólocos han encontrado algunas piedas de una calle del tiempo de Jesús. Aquí fue puesto en el pasado el encuentro con el Cireneo, mientras hoy se recuerda la primera caída.

El Via Crucis atraviesa el valle que separa dos colinas, oriental y occidental, sobre las cuales está construida la ciudad de Jerusalén. En primer plano, a la izquierda, la iglesia armeno-católica construida sobre el lugar de la iglesia medieval de "Santa María del Espasmo".

Arcos de época romana forman parte de un ingreso monumental a un edificio considerado desde tiempo como el pretorio (Fortaleza Antonia). Los restos han sido englobados en una iglesia dedicada a Jesús, ridiculizado y coronado de espinas por los soldados (Jn 19,1). Sobre el lugar del Pretorio, donde Jesús fue juzgado por Pilatos (Mt 27,2), no hay una convergencia de opiniones entre los estudiosos.

En los subterráneos del convento de las religiosas de "Notre Dame de Sion" hay una grande cisterna dividida en dos partes por una fila de arcos. Aprovechando el bajo nivel del agua, hemos podido fotografar la segunda cisterna, normalmente invisibile para los visitantes.

Cubre la cisterna un pavimento realizado con grandes bloques de piedra. Después del descubrimiento en 1859, el pavimento fue considerado parte de la erodiana Fortaleza Antonia y vinculada con el "lithostrotos" del evangelio (Jn 19,13). "Lithostrotos" significa "pavimento de piedra".

Sobre el "lithostrotos" está construida también la Capilla de la Condena donde han sido encontrados restos de una iglesia medieval. Segidamente a la inauguración de la nueva capilla, fue transferida, en 1914, la II estación del Via Crucis.

Al interior de la Capilla Lithostrotos o de la Condena .


Vista panorámica desde la terraza del Convento de la Flagelación sobre la escuela primaria Omariyya, desde donde cada viernes parte la procesión conmemorativa del Via Crucis conducida por los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa. Clicar para engrandecer y después dirigir hacia la derecha.























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